Cómo Superar Una Mala Cirugía Estética



Como aquí he hablado abiertamente de la cirugía estética, me llegan comentarios con experiencias de todo tipo. La mayoría son buenas pero también recibo mensajes hablando de auténticos traumas provocados por una cirugía mal hecha. Caer en las manos equivocadas es una desgracia, y cuando se trata de algo que tiene difícil o nula solución, el desgaste psicológico y monetario puede ser tremendo. Entonces, ¿cómo afrontar las consecuencias de una mala cirugía estética? Realmente, no creo que se pueda hacer gran cosa a nivel anímico cuando se trata de algo que tenemos que ver continuamente en el espejo, pero como cualquier problema, se puede aprender a llevarlo bien.

Por lo que estoy aprendiendo en estos últimos años, la mala cirugía es la que no está bien indicada. Por lógica, cuanto menos necesaria sea una operación, más posibilidades tiene de terminar mal. Hay que elegir médicos prudentes y conservadores; positivos, pero no demasiado entusiastas. Un cirujano con la ética profesional suficiente como para decir que no: esos son los que merecen la pena. Todos los que hablen de cirugías como quien va a la peluquería son el perfil que hay que evitar, como esos centros que tienen carteles tipo “¡Sin anestesia general! ¡En menos de una hora! !Sin necesidad de pedir baja laboral!”. Ugh. Hablé de algunas pautas para distinguirlos aquí.

 

 

Si el resultado es definitivo y ha sido malo hasta el punto de afectar a la vida cotidiana de la persona, recomiendo evitar cualquier situación que deteriore todavía más el ánimo. Por ejemplo, perder tiempo y energía con el médico culpable del desastre. Lógicamente, lo ideal sería que el médico que ha hecho la cirugía se encargue de corregirla, pero en el mundo real, esto no va así. Primero, porque muy pocos cirujanos admiten sus errores. Me han contado montones de casos y lo tengo muy claro. Decirle a una paciente insatisfecha que son imaginaciones suyas, que la cirugía se ha hecho correctamente, que nunca nadie se había quejado antes…

Cero profesional y de tener muy poca empatía, pero es así. Aconsejo cerrar esa parte del proceso lo antes posible: agota, deprime y hace que se pierda aún más la confianza. También porque, por una cuestión de lógica, ¿cómo vamos a volver a ponernos en manos de alguien que nos ha hecho un destrozo?

 

 

Las famosas son un gran ejemplo que confirma que nadie está a salvo de que le ocurra algo así. En cualquier entrega de premios o estreno de alfombra roja se ve siempre alguna mala cirugía, y todas conocemos a actrices que después de una operación, y otra, y otra, terminan pareciendo el muñeco Chuky. Las mujeres de la familia Kardashian son uno de los casos más sangrantes, porque a pesar de su fama y millones, no han conseguido escapar de operaciones realmente desastrosas. Kris Jenner, la madre, y Khloe Kardashian, son las que han salido peor paradas. En el caso de Kris, seguramente pasó eso porque no le hacía falta retocar nada, y viendo la nariz original de Khloe, queda claro que era una de esas que se nota que es difícil de operar.

 

mala cirugía

 

 

No digo que haya que observar a las famosas en plan mal de muchos, consuelo de tontos; no. Pero si soléis seguir a estas mujeres, veréis que aparentemente, sus malas cirugías no les han afectado en absoluto, o al menos, no han dejado que les afecten. Khloe especialmente, que sigue contoneándose como una bomba sexy, parece feliz, y sigue rebosando seguridad en sí misma, cosa que antes no hacía. No se trata solo de tener la habilidad de tener la seguridad bajo control, ¡el lenguaje corporal no miente! Hay famosas que son incapaces de disimular lo mal que se sienten consigo mismas después de una mala cirugía: Nina Moric es una de ellas. Nunca se me olvidará su manera de taparse la cara con el pelo y su mirada baja cuando volvió a aparecer en público después de un -mal- aumento de pómulos.

Y las Kardashian nos enseñan otra lección: hay que seguir mimando el resto del físico. Khloe no se ha olvidado de su particular operación pibón, a pesar de su mala base y de que nunca conseguirá tener la belleza de sus hermanas. ¿Pero y qué? No merece la pena amargarse por algo que no se puede cambiar, ya sea una mala cirugía o una genética pésima. Hay que vivir con ello y sacar petróleo incluso de eso. Una rutina de ejercicios, cuidar la piel para tenerla bonita, tratamientos capilares… centrar los esfuerzos en eso ayudará a olvidar un poco la parte del rostro que nos acompleja, además de que será algo que mejorará la apariencia general sí o sí.

 

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Por último, un rayo de esperanza. La cirugía y la medicina no paran de avanzar, y ahora ya existen soluciones para problemas que antes parecían ser imposibles de resolver, como las sustancias permanentes que se inyectaban antes en los labios. Hoy en día, hay pocos problemas estéticos que no se puedan solucionar de ninguna manera. Claro está, el dinero es imprescindible, y a veces es necesario incluso viajar a Estados Unidos; parece que Texas y Los Angeles son las ciudades donde hay más cirujanos que se dedican casi exclusivamente a reparar los errores de otros.

Y si sirve de ayuda, nunca es para tanto. Las chicas más acomplejadas que me han enviado sus fotos no están tan-tan-tan mal como ellas creen estar. No olvidéis que los defectos son más visibles por nosotras que por los demás.


13 Comments

  • Mireia dice:

    Me ha encantado. Tus palabras transmiten tanta seguridad en ti misma, tan buen rollo que te da la sensación de que hablas con alguien con quien te pasarías más rato conversando sobre lo que sea.
    Un gusto leerte!

  • Berta Barcelona dice:

    Es un placer leerte, eres muy generosa.
    Gracias!

  • olicla dice:

    Completamente de acuerdo contigo. Creo que lo más dificil es dar con el cirujano adecuado y eso no lo sabes con absoluta seguridad nunca.
    Lo más sensato es buscar como tu dices a un médico prudente y conservador que sepa decir que no cuando hay que decir que no. Que le importe más su trabajo bien hecho que el dinero.
    Además pienso que ahí es donde está el secreto del éxito y el prestigio de un buen cirujano.
    Ya comenté en otra ocasión que yo tengo una desviación de nariz muy pronunciada y gracias a ti, que nos contaste como fue tu rinoplastia me he animado a hacérmela yo.
    He acudido a la primera consulta con dos cirujanos y uno de ellos me ha dado muy buena impresión por eso mismo que tu comentas; me ha parecido prudente, conservador y preocupado por que el trabajo que él haga sea muy bueno.
    Aprovecho esta ocasión para preguntarte sobre el tema de los morados en la cara. Tengo muchas ojeras y después de la operación sé que se van a acentuar. Cómo conseguiste hacerlas desaparecer? Me aconsejas alguna crema o tomar algo para eso?

    • Mireia dice:

      Hola! Me parece que en la entrada de la rinoplastia recomendó una crema que le sirvió para las ojeras, que me realidad es para los moratones

    • daiquirigirl dice:

      Bueeeeeeeeeeeeeeeeno, me he dado cuenta de que en fotos con luz muy clara y fondo blanco se siguen viendo, pero el 90% del tiempo restante parecen ojeras profundas, fuertecillas, pero nada fuera de lo normal. Ya no es como antes que parecía enferma. Me dijo el doctor que se iban con el tiempo y es verdad. Todo lo que he ido haciendo (la crema, el limón) me ayudó pero lo que realmente las va difuminando es el tiempo. De todas formas, yo soy de tener ojeras de siempre así que ya estoy acostumbrada.

  • Olga dice:

    Pues mi único error en una cirugía fué de mi parte , estaré con una cicatriz medio-visible, por algún tiempo bajo la nariz hasta que encuentre especialistas en borrarlas con láser. Aún me queda el relleno del labio superior, eso será realizado cuando encuentre a EL especialista.

    Gracias por la energía que transmites Daiquiri, conozcobastantes mujeres operadas de pecho y rostro muy acomplejadas, luego se han dado cuenta que los traumas interiores no se los quitarían con cirugías y menos si estas eran fruto de la desesperación , las mejores decisiones hay que hacerlas con la cabeza muy pero muy fría.

  • Beatrix dice:

    Yo he sufrido en mis propias carnes una operación (aunque en mi caso no era estética) que no solucionó mi problema. El cirujano dice que él hizo su trabajo, pero he ido a otro cirujano para recibir una segunda opinión y él dice que no lo hizo.

    Es muy frustrante saber que has gastado mucho dinero y has pasado por un quirófano – con los riesgos asociados y el postoperatorio- y no ha servido de nada. Sigues con el mismo problema. Y con menos dinero. Y el cirujano sigue forrado y sin ofrecerte una alternativa.
    Desde luego no me volvería a operar con él, pero creo que es justo llegar a un acuerdo, que no se vaya de rositas. Tal vez solicitar la devolución de una parte del coste de la operación, ¿no os parece? No he encontrado demasiada información al respecto, pero, al igual que en otro tipo de sectores/negocios se puede llegar a un acuerdo, no veo por qué este caso sea distinto. Yo me lo estoy planteando.

    Mi recomendación a las personas que se vayan a operar es que tanteen primero con el cirujano qué opciones/alternativas les da en el caso de que la operación no salga como estaba previsto. Y hacer fotos del “antes” , del “objetivo” que se enseña al doctor, y del “después”, como prueba si algo sale mal.

    • Alicia J. dice:

      En efecto nena, yo también pasé por un procedimiento funcional y tampoco quedó solucionado mi problema y he pasado varios años frustrada por el resultado de la cirugía, esa gente solo lucra con la salud.

  • Alicia J. dice:

    Hola Daiquirigirl, pues yo también al igual que muchas tantas padecí de una mala cirugía, yo solo iba por una cirugía funcional de nariz, ya que tenía quebrado el tabique y no me permitía respirar adecuadamente por un poro de la nariz, sin embargo el cirujano me recomendó también un implante de mentón (el peor error de mi vida), por que como tu mencionas en el post si no está descompuesto no lo arregles, el caso es que nunca me gustó dicho implante de mentón y ya casi tengo 4 años con él, sin embargo la semana entrante tengo cita con otro cirujano para que me retiren dicho implante, motivo que me tiene muy ansiosa debido a que nuevamente me someto a cirugía.
    Como moraleja hay que pensarlo mil veces antes de tomar una decisión que cambie el rostro de manera permanente ya que una pequeña modificación en el rostro es muy notoria y pueden existir caso exitosos pero otros (como el mío), no tan buenos.
    Por cierto excelente blog.
    ¿Podrías hablar acerca de la evolución de Amra Olevic (Amrezy)?

  • Laura M. dice:

    Como bien dices, lo peor es querer subsanar el problema y acabar con la nariz de Michael Jackson o la cara de Jocelyn Wildestein. Yo creo que con la cirugía existe también un trastorno similar a la anorexia, un tipo de dismorfia corporal. Tengo una conocida con una verdadera adicción a la cirugía, en cada operación parece más una caricatura de ella misma, sin embargo ella no lo ve así, me consta que amigos suyos le han advertido de que se está destrozando la cara, pero ella considera que sus labios tipo Bratwurst siguen siendo demasiado finos, lo cual indica que ella tiene un problema, pero su cirujano es un verdadero sinvergüenza.

  • Ana dice:

    En la clínica del Dr Tuffet retiran la silicona de los labios. Yo lo voy a probar en breve, tienen dos técnicas diferentes. Además creo que lo hacen en la Planas.

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