Adriana Abascal, la Tigresa Mexicana

Adriana Abascal, la Tigresa Mexicana

Adriana Abascal es una mexicana guapa y simpática que la prensa se empeñó en vendernos como la nueva Isabel Preysler hace unos años.

¿Os suena? Recuerdo sus portadas y reportajes espectaculares en revistas de moda. Siempre vestida por las mejores firmas y con un estilismo digno de la actriz más famosa de Hollywood. Mientras, la gente se preguntaba ¿pero quién es esta mujer?

Siendo justos con ella, el currículum de Adriana estaba genial. Tenía material suficiente para ser famosa en España. Y en cualquier parte. Era una ex Miss México que había sido pareja durante ocho años de Emilio Azcárraga, el dueño de Televisa. En 2001 se había casado con el ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga. Además, era bonita, atractiva y tenía chispa.

El intento no salió bien. Pasado un tiempo Adriana Abascal se marchó de España. Una pena, porque era una mujer muy interesante.

 

 

Adriana Abascal nació en 1970 en Veracruz. Fue la menor de cuatro hermanos. Su padre ya era un hombre mayor que no tenía ganas de seguir criando hijos. Según ella, la indiferencia del padre hizo que la hija siempre buscara afecto en hombres mayores.

La jovencita creció hasta convertirse en una mujer ambiciosa. En 1989, se presentó a Miss México y ganó. ¿Era la más guapa? Las fotos no dicen gran cosa, pero en los años 80, ¿qué mujer era guapa con esos pelos? Meses más tarde consiguió quedar en cuarto lugar en Miss Universo. Eso es algo que no consigue cualquiera.

 

 

 

Poco después conoció al hombre que cambiaría su destino: Emilio Azcárraga, el dueño de Televisa. Le llamaban El Tigre, por su carácter despiadado en los negocios. Estaba casado con la ex actriz Paula Cussi cuando se quedó fascinado con Adriana.

La diferencia de edad entre ambos era de solo cuarenta años. Aunque Azcárraga nunca se divorció de su mujer, convirtió a Adriana en su pareja oficial. Siempre la llevó de la mano y a la luz del día. Por eso mejor no utilizar la palabra amante.

Cuentan que en esa época un directivo de Televisa, al encontrársela por los pasillos de la cadena con aires de diva, le gritó “Ya te crees la dueña, ¿verdad?”, a lo que Adriana le respondió “No, soy la dueña del dueño, que es mejor”. Me encanta la frase.

 

emilio azucarada adriana abascal

 

En 1997 a Emilio le fue diagnosticado un cáncer de páncreas. Cuando salió de la consulta del médico, le dijo a su novia “the party is over”. Era cierto. Le quedaban pocos meses de vida. A partir de ahí, Adriana Abascal tendría que arreglárselas por su cuenta. Además de dejarle vivencias, consejos y lecciones de vida, Emilio Azcárraga le cedió el 16% de las acciones de Televisa. La misma cantidad que iban a recibir su esposa y sus cuatro hijos. Emilio la quería, y deseaba solucionar su vida.

Cuando El Tigre murió, empezaron los problemas para Adriana. El hijo de Emilio Azcárraga se hizo con el control de Televisa. Gracias a sus abogados, encontró un vacío legal para conseguir que la novia de su padre se quedara prácticamente sin nada. Fue entonces cuando dicen que Adriana comprendió que necesitaba otro padrino. Se acordó de un hombre de negocios español a quien había conocido unos meses atrás: Juan Villalonga, el presidente de Telefónica.

 

 

Adriana viajó a Madrid y se presentó directamente en el despacho de Villalonga, vestida con un pantalón de pana marrón, camisa blanca y zapatos de tacón. Necesitaba ayuda para conseguir su herencia y para que los hijos de Azcárraga dejaran de hacerle la vida imposible. Villalonga, claro está, hizo más que eso. Dos meses después, el presidente de Telefónica se separó de su mujer y se fue con Adriana Abascal a Estados Unidos.

Gracias al apoyo de Villalonga, Adriana pudo enfrentarse a los hijos de El Tigre y negociar un acuerdo. Consiguió varias mansiones, dinero en efectivo y un espectacular yate del que más tarde se deshizo. En total, recibió unos veinticinco millones de euros. Luego se casó con el español, como ella misma admitió, no por amor, sino por interés económico y social.

 

 

Después de tener a tres hijos, Adriana Abascal sufrió una crisis existencial. Es algo que suele ocurrir a muchas esposas ricas: se aburren y no soportan llenar su vida solo con compras y restaurantes. Terminan dedicándose al diseño de joyas, interiores o ropa para niños. Adriana estuvo unos años dando tumbos. Incluso escribió un libro que no tuvo mucho éxito. Parecía evidente que no era de ésas que querían quedarse en casa sin hacer nada.

En 2008, Juan Villalonga decidió regresar a España. Adriana intentó convertirse en un personaje de nuestra farándula. Su obsesión por la fama desgastó tanto su matrimonio que el divorcio llegó solo un año después. Según la prensa, la mexicana se dio cuenta de que su sueño de ser famosa tenía más posibilidades de cumplirse si se deshacía de su marido, que había perdido influencia y poder en los últimos años. Cuando aterrizó en España, su cara era totalmente distinta a la de antes.

 

 

 

No se puede decir que Adriana Abascal no se esforzara. Iba a todas las fiestas, intentó hacerse amiga de las personas adecuadas y consiguió caer en gracia a las revistas de moda más importantes de España, que pensaron que sería buena idea invertir en ella. ¿Por qué no? Era guapa, elegante y rica. La revista Hola! le dio un blog y varias portadas. Incluso Vanity Fair le dedicó un extenso reportaje… pero no sirvió de nada. No terminaba de cuajar. 

La alta sociedad madrileña le cerró las puertas. Dicen que las famosas españolas no se fiaban de la mexicana y menos ahora que estaba soltera otra vez. Pero también cuentan que a pesar de su mala fama, Adriana Abascal es una mujer muy divertida y una buena amiga. 

 

 

En 2013 Adriana Abascal se enamoró de otro hombre, no tan rico como sus anteriores parejas: el empresario francés Emmanuele Schreder. No tardaron en prometerse, y la organización de la boda fue el último intento de la mexicana de establecerse como personaje en España. Enlace multitudinario en Ibiza, invitados ilustres, gran exclusiva… pero no funcionó. La revista Hola! no volvió a concederle ninguna portada más.

En 2015 regresó a Los Angeles con su marido y sus hijos, donde ahora lleva una vida un poco más tranquila, pero igualmente llena de lujos. También intenta establecerse como influencer, y cuelga fotos de sesiones en la playa y mensajes inspiradores.

 

 

A pesar de su riqueza, Adriana no es de las que usan solo productos faciales La Mer. Le gustan muchos los trucos caseros y económicos, especialmente para hidratar el pelo, que tiene muy seco. Estos son algunos de los tips que ha compartido:

-Una cucharada de aceite de oliva y un huevo en el pelo.

-Exfoliante facial hecho con miel, azúcar moreno y aceite.

-Mascarilla facial hecha con un aguacate y cinco gotas de aceite de almendras.

-Sustituir los mojitos y margaritas con un agua con Perrier, extracto de manzana y jengibre.

 

¿Conclusión personal? Creo que Adriana ha tenido una vida muy interesante antes de casarse. Pero después de conseguir su objetivo se convirtió en una mujer normal, del montón, sin nada que hacer. Y eso, para una mujer tan ambiciosa y valiente como ella, ha tenido que ser difícil. Si no se hubiese casado con Villalonga, habría seguido avanzando por la vida a base de zancadillas. A saber hasta dónde habría sido capaz de llegar. Creo que hasta donde ella hubiera querido.

¿Qué os parece Adriana Abascal?

 

3 Comments
  1. Wuuoo, buenísimo artículo!, y me encanta aún más el mensaje del último párrafo…de hecho siento que en estos tiempos, donde las mujeres accedemos a mayores oportunidades, el encontrarnos con un vacío de talentos y habilidades puede ser mucho peor que otros factores.

  2. Jajajjajajajaj yo entraba a su blog para reirme… era algo terapéutico… ella lo intentó…..( caer bien).

  3. Yo la vi desde el inicio. Cuando ganó el título de Señorita Veracruz en 1988. Nada que ver con la mujer de hoy.

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