Así Me Recupero Después de los Excesos

Así Me Recupero Después de los Excesos

Los excesos son malos, pero es fácil recuperarse de ellos.

Nadie se libra de un día malo con la comida y los hábitos, sobre todo en verano. Con la pereza y las comidas en la playa con los amigos. Hace falta mucha fuerza de voluntad para resistir, ¡pero hay que hacerlo! Si no, vamos a terminar el verano con quilos de más, con más tripa, o con alguna lorza sospechosa por ahí.

Cuando conozco a alguien que me pide consejo para adelgazar o moldear la figura, me gusta decir que nunca hay que hacer dieta el 100% del tiempo. Ni ser demasiado estricto con la alimentación. Hay que cuidarse, sí, pero también disfrutar de la vida. Yo no puedo pasar sin comer algún plato muy calórico de vez en cuando. Me permito el capricho una vez por semana o cada diez días, según cómo esté.

Para mí, el momento más crítico de las salidas con amigos es la hora del almuerzo. Ya sabéis, cuando quedas para comer en la playa o en un restaurante. Es imposible evitar la paella, el pan, las mezclas poco saludables como carne con patatas… No es que sean tan malos como las hamburguesas, pero es verdad que son comidas que no ayudan a mantener la línea.

También son un peligro, porque cuando metes la pata al mediodía, es muy fácil seguir haciéndolo durante el resto del día. Admiro a las personas que se pasan con el almuerzo y por la noche cenan un yogur. Yo no puedo. Yo soy de las que piensan “Bueno, ya que estoy, sigo comiendo”. ¡Total, el día ya está perdido!

Como Adelgazar Rapido

Cuando te pasas con la cena no es para tanto. Luego te vas a dormir y al cabo de unas horas ya ha empezado un nuevo día, y puedes comenzar de cero, haciendo las cosas bien. Por eso en mi libro dediqué un capítulo entero a cómo cuidarnos desde el momento en el que ponemos un pie fuera de la cama.

El pasado domingo tuve uno de esos días en los que empiezas a comer de todo y terminas con la tripa de Homer Simpson, con el consiguiente “ya que estamos…” nocturno. Lo positivo es que nada es irreversible. La recuperación puede ser muy rápida si nos ponemos las pilas al día siguiente. No sé en qué libro leí algo así como que cada amanecer era una nueva vida para una mujer. Es verdad.

Mi recuperación no es un plan detox en sí. No consiste en tomar solo zumos, como hace mucha gente. No me gustan esos cambios tan drásticos. Haber comido una pizza deliciosa y esponjosa y al día siguiente tener que estar solo bebiendo zumitos verdes desmotiva a cualquiera. La vida no es una penitencia! 

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Lo primero que hace después de un día de excesos es tomar una cucharada de miel de manuka en ayunas. Esta miel empieza a ser imprescindible en mi vida: cada día me gusta más. Al contener tantas vitaminas, minerales y nutrientes, es muy importante para cualquier día de limpieza.

Una cucharadita de miel pura da muchísima energía para empezar el día, y es especialmente útil para el post-excesos, cuando el vientre aún está un poco inflado del día anterior. Me gusta desayunar solo café, comer alguna sopa e ir picando algo de fruta entre horas. La miel de manuka ayuda mucho a evitar la debilidad típica de estos días de semi ayuno.

Ahora estoy tomando esta miel de manuka de Nueva Zelanda. Hay cientos de tipos de miel de manuka, dependiendo de la cantidad de polen, los miligramos de metilglioxal alimenticio, si es bioactiva o no… ¡madre mía! Pero al menos todo eso hace que nos demos cuenta del súper alimento que es la miel de manuka.

Esta miel es bastante calórica, pero recordad lo que siempre os digo: no se trata de contar calorías. La miel me aporta energía y nutrientes. No se acumula en el estómago como un plato de pasta o de arroz. Y en eso consiste parte de mi día detox particular. Lo importante es no comer carbohidratos, para que las digestiones sean sencillas y el vientre vaya volviendo poco a poco a su estado natural. Cremas, batidos con leche light o sin lactosa, gazpacho… todo eso está permitido este día. Incluso suelo comer varias cucharadas de crema de avellanas con cacao.

Después de un día de excesos también recomiendo dejar el deporte para la tarde, a no ser que ir por la mañana sea vuestra única opción. Pero si tenéis libertad de horarios, dejad que vuestro cuerpo para volviendo a la normal y deshinchándose. Id al gym por la tarde. Os sentiréis mucho más ligeras y ya estaréis prácticamente “recuperadas” de la pizza de la noche anterior.

En cambio, por la mañana, parece que todo sigue ahí, y es como si el deporte no sirviera de nada. Siempre recuerdo el consejo de Kimberly Snyder, la primera nutricionista que echó por tierra la frase “come como un príncipe y cena como un mendigo”. Es cuando lo haces al revés cuando el cuerpo adelgaza más rápidamente.

De esta manera, dejando de lado los carbohidratos durante todo el día, al llegar la tarde me siento ligera y tengo el vientre mucho mejor. Una hora en el gimnasio, preferiblemente para hacer cardio, viene a ser la guinda del pastel.

Por la noche, sí que como hidratos; lo que me apetezca, sin pasarme. Puede ser arroz, pasta, o un sandwich tamaño XXL. Lo importante es que no sea nada grasiento, porque entonces volveríamos a un bucle interminable. Y a partir de ahí, podemos retomar nuestra dieta de siempre, yendo con un poquito más de cuidado, para que no vuelva a ocurrir.

2 Comments
  1. Esta claro que cada cuerpo es un mundo! Sigo fielmente lo de desayunar como un rey, comer como un principe y cenar como un mendigo…ceno poco…poquisimo! Y por las mañanas me levanto con hambre canina y mucha energia. Durante años lo hice al reves y engorde muchisimo…y respecto a excesos JAMAS los hago en la cena siempre en el almuerzo y compenso la noche con un yogurt …no soporto sentirme llenisima antes de dormir…

  2. Yo llevo meses en los que no desayuno (un café solo o un té matcha), como ligero y ceno como una campeona (pronto, eso sí). No desayunar me mantiene alerta y no me produce somnolencia, en cambio la cena abundante (sin pasarse) me deja muy tranquila y preparada para una actividad tranquila (ver una serie) y luego quedarme frita. Desde que sigo ese ritmo de comidas no solo he perdido peso, sino es que me siento a tope, recuerdo que cuando desayunaba copiosamente luego me entraban ganas de dormir la siesta encima de la mesa del escritorio. Ahora estoy despierta como una lechuza y no tengo nada de hambre hasta la hora de la comida a eso de las 13. También dejo los carbohidratos para la cena por la misma razón. Si entre la comida y la cena tengo hambre (que no suele pasar) pico algo de fruta y pista.

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