Esa Amiga Tóxica

Esa Amiga Tóxica

Por primera vez en la vida he tenido el placer de tener una amiga tóxica con todas las letras y esto es lo que ha pasado.

En este tercer y último libro decidí incluir una parte dedicada al proceso mental de ser la mejor versión de una misma. Me preocupaba que la gente me tomara por una psicópata, porque está claro que hay que tomar una serie de decisiones para tener éxito y que las cosas nos salgan bien, y esas decisiones no pasan por ser todo paz y amor. Al final pensé que se entendería el contexto, y que si alguien lo interpretaba mal tampoco pasaba nada. Tenían 170 páginas más para leer sobre belleza, moda, dietas y cosas bonitas y cuquis.

Una de esas partes lúgubres estaba dedicada a la toxicidad porque, por desgracia, creo que es normal que estemos acostumbrados a aguantar a personas indeseables. La gente que despierta sentimientos realmente negativos en nosotros tiene que ir fuera, porque si los mantenemos en nuestra vida, podrán hacernos daño. Y lo harán.

Tenía un buen ejemplo para ilustrarlo y es la chica de la que hablé en el segundo libro. Siempre supe que era una persona peculiar, pero lo atribuí a sus circunstancias. No fue hasta pasado un tiempo cuando me di cuenta de que su comportamiento no era una cosa temporal, sino permanente. Porque cuando sus circunstancias empezaron a mejorar, su negatividad seguía exactamente en el mismo punto que antes.

El problema es que cuando quise contarlo, no me gustó el resultado: el texto era demasiado oscuro. Luego intenté modificarlo para hacerlo más superficial, pero pasó a parecer una riña de adolescentes a lo Chicas Malas. Al final me tocó suprimirlo. El libro ya tenía una longitud muy superior a lo que pensaba, así que no alteró el resultado final, pero me quedé con las ganas de compartir públicamente eso tan extraño que sucede cuando tienes a una amiga que sabes que te aprecia pero que en el fondo también quiere hacerte daño o al menos, intentar que tú también estés mal. Conscientemente o no.

Una de las reglas principales para que las cosas nos salgan bien es celebrar todo lo bueno que tenemos, cada paso, cada logro, cada avance. Ella no tenía intención de hacer eso: prefería seguir estancada y lamentarse por lo que aún no tenía. Yo soy todo lo contrario, por eso nuestros caminos fueron en direcciones completamente opuestas: yo avancé como un cohete y ella se quedó atrás.

Para quienes no sepan de qué va la película, lo resumiré diciendo que las dos teníamos un problema estético. A partir de ahí, cada una se lo tomó de una manera. Ella, como una tragedia irreparable. Yo, como una operación pibón engorrosa y costosa.

Amigas Tóxicas

Pude ver claramente la diferencia cuando acompañé a esa chica a la consulta de la doctora que me ha puesto el relleno del párpado, los hilos debajo del ojo, etc. Las que habéis leído el segundo libro sabéis todo lo demás. Yo, en el fondo, me lo estaba pasando en grande. Como digo, era una operación pibón peculiar. Ella, aunque era incapaz de verlo, estaba muy cerca de conseguir su objetivo, pero no había manera de que enfocara el asunto desde una perspectiva… no sé cómo explicarlo, ¿sana? Estando cada día más guapa, la muchacha estaba igual de deprimida que cuando había empezado a tener el problema, y yo, que llevaba meses escuchando sus lamentos, no podía evitar impacientarme.

Pasé una hora horripilante escuchando cómo le contaba a la doctora que no salía de casa, que no quería que la viera nadie, cuando en ese momento, lo prometo, era clavada a Alessandra Ambrosio.

En ese momento, supe que no me quedaba otra que evitarla como pudiera como hacemos con la gente pesada, pero la situación dio un giro más desagradable cuando mi «amiga» empezó a darme puñaladas traperas envueltas con lazo y un packaging adornado con «sinceridad». Por primera vez en la vida tenía una amiga tóxica y como nunca me había pasado antes, me pareció muy raro.

La chica eligió hundirse en el abismo cuando podría haber cogido mi mano y subir conmigo. Luego quiso cogerla, pero para intentar arrastrarme con ella.

Estos fueron los momentos más esperpénticos, entre muchísimos más comentarios raros, fuera de lugar y mal intencionados:

-Un día subí una foto en bikini en mis stories y me sugirió que me retocara la cintura con photoshop («aquí y aquí», señaló). Esto… ajá. La cintura.

-Cuando estaba de vacaciones me preguntó qué tal lo estaba pasando y le envié una foto. Me la devolvió marcando dos puntos de color verde en mis mejillas con el mensaje «ves, eso no me gusta. Esa parte de tu cara la podrías mejorar». Yo había pasado todas esas vacaciones mirándome en todos los espejos, encantada de la vida (perdón, es la verdad).

Al principio me reí. Luego me enfadé muchísimo porque, qué visión tan nefasta de la vida y de la belleza tiene una mujer que piensa que una cintura pequeña necesita photoshop o que una cara que está perfectamente bien todavía tiene que «mejorar». No sé cómo transmitir lo profundamente raro, erróneo y negativo que era todo aquello. Quiero decir, ¿eeeeeeh?

No aproveché esos dos momentazos para decirle ahí te quedas, de modo que esa oportunidad pasó y tuve que esperar a la siguiente, que tardó un mes y medio en llegar. Un mes y medio infernal que me tocó aguantar. Después, hice lo que tenía que haber hecho hacía mucho tiempo: pedirle que no me contactara más. Las migrañas y la punzada de aprensión en el plexo solar cada vez que me llegaba un mensaje suyo habían llegado a su fin.

Entonces, hablando con mis amigas, escuché sus anécdotas con esa clase de amigas «sinceras» que les decían que habían engordado, que les había salido un grano, que esa mini falda era demasiado corta, que no se vistieran así, que si no fueran tan bajitas serían espectaculares, y esa clase de consejos que se dicen «por nuestro bien», cuando en el fondo sabemos de sobra que no es así.

Me pareció increíble porque algunas habían cargado con esa amiga tóxica durante años, mientras que yo llevaba aguantando a la mía solo un año y ya me había parecido demasiado.

Obviamente, nada es malo al 100%, y ése es el problema. Si una amiga es íntima, es normal pasar buenos momentos en su compañía y que apreciemos sus cualidades, pero hay que saber hacia dónde se inclina la balanza y reaccionar cuando está claro que el platillo cae hacia el lado malo.

El ciclo tóxico terminó seis meses después, cuando acompañé a mi mejor amiga a la consulta de la misma doctora para que se rellenara las marcas de acné con ácido hialurónico. La doctora le dijo, de manera 100% profesional y coherente, que las mejillas se le estaban descolgando ligeramente, así que ya que estaba, podía optar por una alternativa que también la ayudara a corregir eso.

Como yo venía de hablar de esos problemillas estéticos con la chica tóxica, me temí lo peor. No sé, que mi mejor amiga se lo tomara como una tragedia griega, que es lo que hizo siempre la otra. Pero su respuesta hizo que me sintiera orgullosa de ella:

-Pues perfecto, vamos a arreglarlo entonces. No tengo ningún problema con eso. ¡Belleza, ven a mí!

Escuchad, las amigas tienen que ser un bálsamo, un oasis y un apoyo. Claro que tienen que decirnos la verdades y abrirnos los ojos cuando es necesario, pero eso no tiene nada que ver con tragarse la bilis y aguantar críticas destructivas, comentarios envidiosos, la intención perceptible de que nos salgan las cosas mal para que el contraste sea más alentador, el daño gratuito y la rivalidad absurda que nunca debería existir con una mujer a la que queremos.

18 Comments
  1. Qué buen artículo!
    Estoy yendo a sesiones con una psicóloga por un problema con mi pareja. Por casualidad en una sesión salió el tema de las amistades: le dije evitaba conocer amigas porque me parecían una gran carga. Y le empecé a relatar la cantidad de puñaladas traperas que he recibido por parte de «amigas» a lo largo de mi vida: la que se lió con mi novio; las que se liaron con mis ex; la que me robaba los trabajos en la universidad; la que me dejó en ridículo en una fiesta; la que me dejó enferma en un viaje; la que contó mis secretos; etc. etc. etc.
    La psicóloga se quedó flipada. Ni yo misma había caído en que esa trayectoria no es normal.
    La conclusión a la que llegamos es que yo tengo una autoestima tan baja, que pudiendo ir con gente maja, me voy con lo peor de lo peor.
    Al final, la autoestima es esencial para todo…

  2. Siempre se habla de la relaciones toxicas en pareja, pero las relaciones toxicas con las amistades son igual de importantes. Tuve una amiga toxica durante muchos años, me absorbía la energía, solo leer sus whatsaps me ponía de mal humor, hasta que al final me arme de valor y le di puerta, no sin antes decirle el por que no quería saber nada más de ella, Pues hace unos meses conocí a otra mujer, al principio muy bien, parecía que congeniábamos a la perfección hasta que me di cuenta de su alta toxicidad por sus comentarios y actitudes, solo duramos 4 meses. Estos eran casos muy extremos de personas toxicas, pero también hay muchas amistades semi-toxicas, personas que parecen «normales» y de vez en cuando te van soltando pullitas, cuidado con esas!! Son las peores.

  3. Por desgracia hay muchas amigas toxicas con las que nos cruzamos a lo largo de la vida. En realidad, Daiquiri, eres una chica afortunada si has tenido la fortuna de cruzarte sólo con una.

    Yo desde muy pequeña creo que no he sabido elegir bien y por desgracia me he cruzado con muchas.

    En tu tercer libro (que como esperaba, me ha encantado) hablas de la importancia de ser Ruthless y estoy completamente de acuerdo.
    Puede parecer una actitud fría y egoísta, incluso alguien podría pensar que cruel, pero no lo es en absoluto.
    Es importante y necesario protegernos de aquellos que nos perjudican de alguna manera, algunos con intención y otros sin ella, pero aún así hay que hacerlo.

    Si no lo hacemos ponemos en riesgo no sólo nuestro bienestar, también la esencia de lo que somos.
    La clave de todo al final es la autoestima, que puede acabar muy dañada. Como bien menciona Anita, una baja autoestima nos puede llevar a tomar malas elecciones y acabar con personas equivocadas.

    Durante mi adolescencia, que debería ser una etapa bonita de la vida para todos, la falta de autoestima me hizo ser cada vez más insegura, dudaba de todo. Hasta el punto de no saber si debía molestarme cuando me ofendían o es que yo le daba demasiada importancia.

    Por suerte, el tiempo y los años que vamos cumpliendo nos van enseñando, y ahora no me tiembla el pulso en soltar lastre cuando noto que alguien no me hace bien o me intenta faltar al respeto. Necesito hacerlo porque no me puedo permitir poner en peligro el trabajo que me ha costado ir ganando en seguridad.

    En definitiva, intento ser buena persona, pero no inocente

    1. Sí, es la primera vez que me ha pasado, claro que he tenido amigas problemáticas pero como la relación duraba muy poquito porque me cansaba enseguida no había más dramas, con esta me di cuenta más tarde.

  4. Me ha encantado BG III muy interesante la parte que dedicas a los cristales, me gustaría que le dedicase alguna entrada.

  5. Eso es, y no hay más.
    Es incómodo abrazar la teoría, pero al ser espejos de quienes nos rodean muchas veces soportamos «amistades» que no son más que proyecciones de aquellos rasgos que nos molestan de nosotras mismas, lo bello es que cuando los identificamos y nos molestan es porque pasamos página, y ya no debemos cargar con eso.
    Yo desde la infancia cargué con relaciones de todo tipo donde le «subía el ánimo» a los demás , parejas, familiares, amigas…hasta que bien entrada la treintena descubrí un agotamientio ancestral, estaba totalmente drenada…siempre atraía gente deprimida que me «necesitara»,porque era la manera de sentirme valiosa, así que corté con todos y todas, así, a lo borde y sin excusas.
    Los que realmente me querían aceptaron mi cambio y se alejaron naturalmente. Y comencé a elevarme a mísma, a ser yo quien me necesitara, es difícil y muy Ruthless!!
    Para aquellas que no soportaron que la fuente de energía se escapara , provoqué un proceso obsesivo muy extraño….jakajaka.

    Sin embargo que felicidad y que liviandad!, todos los procesos creativos comenzaron a concretarse, y comencé a pasarla excelente conmigo misma porfin.

    Preparaos que mientras más belleza comienzas a proyectar ( éxito, belleza física, prosperidad, paz interior ) muchas medusas nadaran en los alrededores, es simple ley universal.

    Como siempre GRACIAS Daiquiri, es maravilloso comenzar así la semana.

    1. Olga, me encanta como lo has descrito, yo también he pensado lo mismo sobre el tema, sobre todo lo que describes en las primeras líneas.

      Y aporto lo siguiente; es complementario querer ser la mejor versión de una misma y estar acompañada de personas que señalan lo que te falla, la tara que no te permite ser la mejor versión de una misma.

  6. Algo parecido me paso a mi con una amiga, cada vez que me veía tenia algo malo que decirme sobre mi físico y como es tu «amiga» le haces caso… hasta que llega un cierto punto en el que te das cuenta que esas verdades estan envenenadas de envidia y tienes que apartarla de tu vida, educadamente, pero apartarla.

  7. La toxicidad en las relaciones no solo afecta a amigos y pareja…también a la familia! Que levante la mano quien no tenga la tipica tía, prima, abuela, madre, hermana…. que por nuestro bien siempre están haciendo comentarios desafortunados y dando consejos que nadie les ha pedido… porque creen saber que es mejor para ti.

  8. Completamente de acuerdo con tu post.
    Una de mis mejores amigas era así, y terminé dándole puerta. Con el tiempo, después de hacer cosas por ella que no he hecho ni por mi propia familia, fue criticandome con el resto de mis amigas, por suerte ellas (hasta con las que no tenía tanta relación) me defendían porque sabían como era.
    Lo que aprendí es que da igual lo bien que te portes con cierta clase de personas, ya que solamente ven lo malo y te van a criticar igual. Así que si ahora mi lema es, si me van a criticar que sea por algo! Y si tengo que ser ruthless pues lo soy y no doy más explicaciones.
    Muchas gracias por tus post guapísima!!!

  9. Tal cual lo explicas. Yo también he tenido el placer de encontrarme con varias amigas tóxicas. Al principio no me daba cuenta, porque pensaba que lo hacían sin querer. Al final, me demostraron que eran unas egoístas y solo pensaban en ellas, y cuando yo las necesitaba de verdad ellas no estaban allí. Una de ellas me montó un pollo épico sin ningún sentido, por whatsapp que me quedé… Y dije, si intento razonar con ella no lo va a entender, así que le expliqué que lo mejor sería dejarnos de ver. No lo entendió por supuesto, y debe seguir pensando que yo soy la mala, pero me da igual. Cuesta un poco pero al final tienes que pensar en ti misma y dejar de poner a los demás primero que tu (cuando no lo merecen). Gracias por el post!

  10. Por curiosidad….. ¿qué edad tenía esa chica cuando la doctora le dijo que se le estaban descolgando ligeramente las mejillas?

    1. Una edad en la que es normal que empiece a pasar eso, muy ligeramente digo.

  11. Me ha encantado esta nota Daiquiri! Me sentí super identificada. Al parecer este tipo de «amistades» son más comunes de lo que creía, lo que lamento, pero me alegra ver que tanto vos como las demás lectoras le hayan hecho frente. Cada vez estoy más convencida de que respetarnos y querernos es primordial para vincularnos sanamente con los demás, la relación que tenemos con nosotras mismas sienta la vara y no debemos, bajo ninguna circunstancia, permitir ningún tipo de destrato, menos de nuestro circulo íntimo. Bravo por tu actitud ♥

  12. Mi suegra es super toxica. Yo nunca habia tenido a alguien toxico a mi alrededor y no lo maneje bien, intente ser su amiga y ayudarla pero me di cuenta que no queria cambiar, le encantaba quejarse y pedir ayuda. Cuando empece con un tic nervioso en el ojo cada que me hablaba, que era para pedirme un favor o para quejarse, me di cuenta que ya no podia mas. Cuando la veia o hablaba con ella me drenaba la energia, me dejaba cansada y con dolor de cabeza. Despues de mucho pensarlo hice algo impensable para mi, le deje de hablar. Fue la mejor desicion que he tomado, ahora me siento tan feliz y radiante como antes de conocerla.

    Y desde que paso de ella me encuentro mas guapa sin saber concretamente a que se debe, creo que la piel y el pelo estan mejor. Quiza se deba que ya no tengo el estres de lidiar con una persona tan pesada, y a que la belleza es mucho sobre la confianza en uno, y sobre la vibra que proyectas.

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