La Mejor Amiga de mi Madre

La Mejor Amiga de mi Madre

Por primera vez me toca afrontar la muerte de un ser querido. Marisa, la mejor amiga de mi madre, murió la semana pasada.

Me enteré de la forma más horrible, por Facebook. Creo que eso es lo que peor llevo. No lo soporto. Entré en Facebook a las once de la mañana porque no tenía nada que hacer, a ver qué tontería podía leer para distraerme, y me encuentro con una foto etiquetada suya y el texto de una amiga diciendo DEP Marisa y despidiéndose de ella. No aguanto pensar que en un momento de distracción y aburrimiento me encontré con una de las peores noticias de mi vida. Me pilló por sorpresa y sin estar preparada. Lo sentí como una auténtica agresión.

Marisa era gallega. Mi madre y ella se conocieron en el 83, creo. Marisa estaba casada con el mejor amigo de mi padre; mis padres eran solo novios entonces.

Entre ellas nació la amistad profunda que tenía que unir necesariamente a dos mujeres casadas con dos auténticos sinvergüenzas. De hecho, creo que el marido de Marisa es el único hombre que podría competir con mi padre por el Oscar al tío más impresentable del planeta. Las vivencias de las dos con esos hombres fueron tan surrealistas que darían para escribir una trilogía.

Marisa cuidó de mí cuando yo era una recién nacida y mi madre tuvo que dejarme para ir a ocuparse del resultado de una de las golferías de mi padre, que terminó en comisaría. Siempre dice que es uno de los recuerdos más penosos de su vida, separarse de su bebé por primera vez por esa razón.

Marisa plantó a su marido porque le pilló en plena infidelidad. Creo recordar que él era de la escuela “la mejor defensa es un buen ataque”: Marisa se había ido de vacaciones y decidió volver antes de tiempo para darle una sorpresa. Luego la sorpresa se la llevó ella, y con él diciéndole pero tú que haces aquí, ¿no tenías que volver el domingo?. Encima. Luego Marisa consiguió reírse de aquel drama, porque si lo pensamos, era para reírse. La separación cambió su vida, social y económicamente, porque pasó de vivir rodeada de lujos a quedarse casi sin nada, pero le importó un pimiento. Había aguantado muchas cosas en su matrimonio, pero no iba a aguantar la humillación.

Fue Marisa la única que ayudó a mi madre cuando ella también se separó poco después. Marisa cogió a mi madre en brazos, literalmente, y la ayudó a empezar de cero y recomponer su vida.

Cosas de la vida, ni el marido de Marisa ni mi padre consiguieron rehacer sus vidas con otras mujeres; ellos, los Playboys internacionales que las tenían a todas a sus pies. Resulta que a lo mejor sí querían a esas dos mujeres a las que nunca supieron valorar. Ellas sí pasaron página y nunca más quisieron volver a saber nada de esos dos jetas, que gastaron mucho dinero comprando ramos de rosas cuando ya era demasiado tarde. Nunca supieron que, tal cual llegaban, Marisa y mi madre tiraban las flores directamente a la basura.

Como la amistad entre Marisa y mi madre era muy intensa y chocaban tanto como se querían, siempre había periodos en los que se enfadaban por tonterías. Dejaban de hablarse durante meses. Pero siempre hacían las paces. Hasta la última vez, en la que pasó exactamente lo mismo y ni siquiera recuerdo por qué. Una tontería ridícula que las separó definitivamente. La relación estaba deteriorada y desgastada y una pausa no hubiera tenido nada de malo, pero llevaron las cosas demasiado lejos.

Gracias a Facebook pude hablar con Marisa el año pasado. Yo no podía ni imaginar que sería la última vez. Sabía que había estado enferma del corazón, pero no tenía ni idea de lo mal que estaba. Marisa odiaba reconocer sus debilidades. Solo me dejó caer que estaba malita y ya está.

Me pidió que la llamara y que fuera a verla y no lo hice. Pensé que tenía todo el tiempo del mundo para eso, que ya lo haría. Me queda el consuelo de haberle dicho cuánto la quería, pero es un consuelo un poco flojo en comparación con el que sentiría ahora si hubiera hecho lo que tenía que haber hecho: hacer realidad su sueño de volvernos a ver. Y ahora me toca vivir con ello.

No se me ocurrió otra cosa que despedirme de Marisa enviándole un mensaje que nunca podrá leer: es increíble la cantidad de situaciones absurdas que tienen lugar en las redes sociales.

Esa noche encendí una vela blanca en la que escribí su nombre con una aguja. Me dolía la cabeza de tanto llorar. Antes de irme a dormir, me quedé paralizada cuando vi lo inmensa y larga que era la llama. Nunca había visto una llama que llegara tan alto, y supe que era ella, que estaba allí. Pude sentir su amor por mí y supe que ella también estaba sintiendo el mío.

Fue un auténtico alivio hablar con su segundo marido y saber que tuvo la suerte de morir mientras dormía.

Para mí era muy importante conseguir un objeto suyo, una pertenencia que yo me pudiera poner para que estuviera siempre conmigo, una pulsera, aunque no valga nada. Como Marisa tiene hijos y nietas pensé que no tenía ningún derecho a pedir que me dieran algo suyo, pero luego me acordé de lo que me dijo el año pasado. Ella siempre había soñado con tener niñas, pero no pudo ser, porque al final solo tuvo niños. Yo le dije que ahora había cumplido su sueño porque tenía dos nietas, pero Marisa me respondió: “bueno, ya os tenía a vosotras”. Así que como una de sus niñas que soy, le he pedido a su marido que me de algo suyo y él me ha dicho que me va a dar todo lo que yo quiera. Sea lo que sea lo que al final me de, será uno de mis grandes tesoros.

Para ilustrar esta entrada he utilizado una imagen de la rosa eterna. A ella no le gustaban las flores, pero me ha parecido adecuado porque simboliza el amor eterno, el que perdura incluso después de la muerte.

Soy afortunada por haber sido tan querida por una mujer tan fuerte, valiente, divertida y generosa.

Te quiero, Marisa. Gracias por todo. Y perdóname.

27 Comments
  1. Buenas tardes Daiquiri,
    Lamento profundamente la pérdida y te mando todo mi apoyo y cariño para superar este trance.
    Te mando un beso y abrazo fuertes.

  2. No conozco a Marisa no tampoco a ti pero tengo empatía y tú texto me ha llegado al alma. Siento tu pena y como dice La Vecina Rubia, cuando veas una Arco Iris sabrás que hacía ese puente del cielo a la tierra, está Marisa. Mucho ánimo a ti y a tu mama

  3. Lo siento mucho daiquiri . Mucho ánimo y mucha fuerza. Besos

  4. Unas palabras muy bonitas. Lo siento mucho Daiquiri.
    Mucho ánimo y un abrazo fuerte.

  5. Lo siento muchísimo. Eres una pasada por escribir esto, seguro que ella ha pensado lo mismo porque seguro que ha llegado hasta ella. Un abrazo.

  6. Qué maravilloso es que el ser humano tenga la capacidad de emocionarse…ni siquiera te conozco ni tampoco conocia a Marisa pero aun asi mientras leia podia imaginar cada situacion que exponias con todo lujo de detalles y empatizar con tus vivencias.

    Gracias por compartir trozos de tu vida.
    Espero que te repongas lo antes posible de tu perdida.

  7. Por todas y tantas Marías del mundo, que la fuerza nos acompañe para que siempre nos rodee amor del bueno. Gracias querida por recordarnos lo importante.

  8. Un beso muy grande y mucho ánimo daiquiri, es muy bonito el homenaje que le has hecho, estoy segura que donde esté cuidará de ti.

  9. Lo siento, es una sensacion de vacio y tristeza, cierto que siempre debemos vivir como si fuese el último dia. Menos mal que pudiste sentirle a traves de esa señal. Un abrazo Daiquiri

  10. Lo siento mucho. Tus palabras son muy bonitas. De alguna manera estoy segura que lo que sientes por ella y este homenaje le llegarán.
    Yo cuando miro las estrellas pienso que desde el cielo nos miran los que ya no están.
    Un abrazo fuerte

  11. Lamento tu pérdida, bella. Eres una mujer extraordinaria por compartir esta dolorosa vivencia con nosotras. Un abrazo.

  12. Lo siento muchísimo.Me han llegado al corazón tus palabras.Espero q te recuperes pronto de la pérdida.Un abrazo muy fuerte.

  13. Eres única Daiquiri, seguro que Marisa te cuida desde una de esas estrellas. Beso muy grande. Animo

  14. Lamento mucho lo vivido, pero no te culpes. Lamentablemente todos los seres humanos nunca pensamos que las personas son finitas, nunca imaginamos que va a ser la última vez que las vamos a ver. Las personas viven en nosotros, son parte nuestro, por eso nunca mueren. Comparte con tu mamá momentos en común con ella y estará con ustedes. Gracias por escribir con el corazón.

  15. Siempre leo tus post en el trabajo en el ordenador… y hoy me he puesto a llorar como una madalena y he tenido que ir corriendo al baño a esoconderme de los clientes. Lo siento mucho Daiquiri. La verdad que hace un tiempo, no se si por la edad ( ya tengo 31), pero me di cuenta que lo mas importante son los seres queridos, y pasar con ellos todo el tiempo que se pueda, sobre todo con los que realmente te importan (familia, amigos verdaderos, y mascotas 🙂 , que da igual como o cuando, lo importante es estar y pasar el rato aunque sea sin decir nada, o en casa viendo la tele, aprovechar al maximo lo que todavia tenemos.

  16. Daiquiri…leyendo esta entrada…me doy cuenta de porque es el único blog que leo y porqué tus recomendaciones las sigo al pie de la letra…además de todo lo que recomiendas funciona…escribes con sinceridad y eso traspasa.
    Siento mucho que estés pasando por este momento…yo pasé por la pérdida de la mejor amiga de mi madre…es un dolor inmenso….ánimo y fuerza.

  17. Increíble!!

    Estaba convencida de que ya nada me emocionaría( debido a mi trabajo- orientadora- y a mis vivencias personales) , pero me han saltado las lágrimas , y he sentido a Marisa.

    Un abrazo Daiquiri!!!

  18. Me has hecho llorar, tía. Me gusta mucho cuando escribes artículos de belleza de la que no se ve. A todos nos gustaría muchas veces viajar al pasado y cambiar situaciones donde no hemos actuado correctamente, pero de todo se aprende y en eso consiste madurar. Te mando un abrazo y otro para Marisa, esté donde esté.

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