Mi Experiencia en Aire de Barcelona

Mi Experiencia en Aire de Barcelona

Cada otoño siento la necesidad de recuperarme, cargar pilas y volver a empezar con más energía. Una de las mejores maneras es sometiéndonos a tratamientos faciales y corporales de calidad. Hablamos de exfoliaciones, masajes, agua caliente, baños de vapor… En Barcelona, el mejor sitio para una tarde perfecta de relajación es Aire de Barcelona, un hammam muy popular en la ciudad condal. Suelo ir un par de veces al año y siempre, siempre, siempre repito. Como si fuera una tradición.

Aire de Barcelona es un centro de aguas calientes situado en el Borne, donde antes había un almacén de carne. Aunque pensé en hacer un tratamiento facial a base de almendras, al final reservé un tratamiento llamado Green Hammam, que me parecía más adecuado para el momento en el que me encuentro ahora. De todas formas, cuando voy a un balneario o baño turco, prefiero los tratamientos para el cuerpo, ya que el beneficio relajante es mayor. 

 

 

Aire de Barcelona

 

El baño turco me apasionada y es algo que he recomendado muchas veces en el blog, por la gran cantidad de beneficios que aporta a nuestra piel. El baño turco también era un paso necesario antes del tratamiento, ya que el vapor dilata y abre los poros, preparándolos para el exfoliante o crema posterior.

El centro tiene varias jarras de agua fría y teteras repartidas por la zona de descanso, lo que me dio la oportunidad de saborear otra de las cosas que más me gustan y que también he dejado de lado: el té árabe. ¿Sus propiedades? Es diurético, elimina la grasa, estimula la transpiración, es antioxidante… En resumen, la bebida perfecta para tomar en un balneario.

 

 

El circuito termal de Aire de Barcelona duró dos horas y pasé por todas sus fases: los baños de contraste de agua caliente y fría, el baño con agua salada y el jacuzzi. Pasado ese tiempo vinieron a buscarme para empezar el tratamiento. Como no se me da muy bien explicar en qué consiste exactamente, os copio un extracto de la web:

“Comienza con 15 minutos de Hammam para relajarse y abrir los poros, seguidos de una exfoliación en profundidad con peeling de azúcar y esencia de lima para eliminar impurezas dejando la piel suave, radiante y lista para el masaje.
El masaje en cabina se desarrolla en dos fases a lo largo de 45 minutos. En primer lugar, se trabaja todo el cuerpo con aceite de té verde, cuyas propiedades revitalizantes son ampliamente conocidas. Después, el masaje craneal con mascarilla capilar de cítricos activa los puntos “marma” del cuero cabelludo además de hidratar a fondo el cabello”. 

 

Green Hammam

 

Creo que fueron las limas y el té verde lo que me hizo decidirme. Todo lo que me sonase a frescura y renovación me atraía.

El tratamiento ha sido una divinidad. La masajista me realizó una exfoliación corporal completa. Los restos del peeling los eliminó utilizando tetera de agua caliente sobre mi cuerpo, un detalle que me encantó. Después llegó la hora del masaje con aceite de té verde. ¿Cómo describir un masaje del más alto nivel? Difícil. Nunca me quedo dormida en los centros de belleza pero me faltó poco.

Pero lo más interesante fue el masaje craneal. Como habéis visto en la descripción, incluye la estimulación de los puntos marma del cuero cabelludo. Los marmas son puntos del organismo bajo los que se cruzan estructuras corporales y energéticas. Es una doctrina parecida a la reflexología. Masajear los puntos de la cabeza es una manera idónea de mejorar dificultades como la falta de sueño, la ansiedad por las preocupaciones, el dolor de cabeza… La sensación de bienestar después de mi masaje de los puntos marma ha sido completa.

 

 

Un punto a destacar y que me pareció muy curioso: cada movimiento de la masajista al margen del tratamiento era como una caricia. Cómo te coloca la toalla sobre el cuerpo o cómo te pone o quita las zapatillas de algodón, cada paso parece pensado para ir acorde a la experiencia y es igual de agradable que el masaje. Pensé en ello y encuentro la explicación: a veces he ido alguna vez a darme el masaje, y es cierto que cualquier paso al margen del proceso es siempre un poco más “brusco” -darse la vuelta, quitarse el gorro protector…-. En este caso, no. Y me parece muy acertada esta filosofía. 

La experiencia terminó con un smoothie de melón y limón y una bandeja de fruta cortada. Me vino genial porque el día anterior me había pasado un poco con la comida, y el té, el agua y la fruta me ayudaron a hacer un plan detox de medio día. Me sentí maravillosamente bien, con la sensación de haberme librado de muchas de las toxinas que he acumulado en estos meses, así que mi satisfacción es total.

 

 

Aire de Barcelona es un hammam espectacular, con todos los detalles cuidados al máximo, y muy recomendable. Merece la pena que reservéis unas horas de vuestro tiempo para vivir una experiencia de relajación y bienestar total. Tenéis que probarlo.

 

One Comment
  1. Hola una pregunta. La zona de aguas esta llena de gente o es tranquila¿ es que no soporto los balnearios llenos de gente como Caldea!

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