MI SEMANA DE EXCESOS Y LAS CONCLUSIONES

MI SEMANA DE EXCESOS Y LAS CONCLUSIONES

Cuando publiqué las fotos de mi cambio de look recibí muchos elogios por mi cuerpo. Los piropos me hicieron mucha ilusión, porque me había sacrificado mucho con la dieta y con el ejercicio. Pero creo que al igual que es muy fácil mostrar lo bonito de una, también es importante hablar de lo que no es tan ideal, para no dar la impresión errónea de que todo es maravilloso y súper healthy  y de que todos mis días son como los de los ángeles de Victoria’s Secret, entre leggins, guantes de boxeo y zumos verdes. Pues no, no me gusta engañar a nadie.

Lo confieso: la semana pasada me pasé tres pueblos. Ya me lo temía, porque los puentes y los festivos entre semana son mi perdición. Para cumplirla, necesito que mi rutina sea de lunes a viernes, sin excepciones. Si un lunes no voy al gimnasio, me cuesta ir el resto de días y estoy menos motivada porque siento que he empezado con mal pie; lo mismo si falto un día entre semana, así que os podéis imaginar el panorama con dos festivos… ¡que caían en martes y jueves! Y encima tenía un par de compromisos que no me podía saltar. Comida, comida y más comida… y bebida a tope, también. En días así, es muy fácil aprovechar la oportunidad y marcarse un fuck diet hasta el próximo lunes.

 

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La tragedia empezó a mascarse el martes, cuando fui a una cervecería alemana y vi que servían una comida que me encanta: el gulash. Es un plato típico de la cocina húngara que consiste en carne con especias y pimentón. Nunca pensé que podría encontrarlo en Barcelona, así que no me lo pensé dos veces; además, ¿qué tiene de malo un plato de carne? Mi sorpresa fue ver que el gulash venía con lo que parecía un quilo de puré de patatas, mi perdición. Y cuando vi la carta de cervezas, no me pude resistir a la variedad de bebidas, todas raras y de distinta procedencia. Como quien mira la lista de aceites de monoï de Tahití. ¡Menos mal que odio la cerveza, si me llega a gustar…! Elegí una de la República Checa que sonaba muy exótica, y me di cuenta, cuando ya era tarde, de que tenía ocho grados de alcohol. El día ya estaba perdido. Me dio la sensación de que tardé ocho horas en digerir la comida.

A partir de ahí, retomar las cosas como si nada hubiera pasado fue imposible. Me salté el gym, salí por ahí, pedí pizza… y bebí más de la cuenta. Lo que peor me sienta son dos cosas: el trigo y el alcohol. Ya sabéis que dejé el trigo el año pasado, y animada por los buenos resultados, lo convertí en una decisión permanente. Solo lo consumo cuando me abandono al cheat meal, pero incluso cuando me salto la dieta, evito que los platos lleven trigo. Una vez lo dejas de lado, desarrollas cierta intolerancia que se traduce en hinchazón y una eventual ganancia de peso. Es decir, comer algo que lleve trigo una vez cada dos semanas no es malo, pero consumir trigo varios días seguidos es un desastre.

 

 

¿Qué hay del alcohol? Es curioso, porque cuando empecé a salir de noche, lo que más me gustaba eran los cócteles: los mojitos, las margaritas, y el motivo por el que elegí este nombre para el blog, ¡los daiquiris! Pero el año pasado les empecé a coger manía cuando me di cuenta de que eran lo peor para la salud: el contenido elevado en azúcar, más las bebidas destiladas que se utilizan para elaborarlos, que son las peores para la cara y la piel, ha hecho que empiece a olvidarme de ellos. Ahora prefiero el champagne, el cava, y mi último descubrimiento: ¡la sidra! Supongo que en mi anterior vida tuve que ser asturiana, porque no os imagináis lo enganchada que estoy desde que la probé por primera vez. Si pudiera, me bebería todas las noches un par de botellines 🙁 … ¡qué vergüenza!

El jueves ya me dijeron un par de veces: “¡Anda que si te vieran las que leen el blog!”. Jaja.

 

 

Me imagino que tomar una copita al día no es malo, ¿no dicen eso los estudios? No sé qué pensar. Lo veo todos los días en mi entorno, gente que se va a tomar algo después del trabajo, o que pide vino en la comida. Es frecuente ver en las películas y en las series como los personajes se ponen morados a beber sin motivo aparente. Me pasa con mis favoritas. Las chicas de Sexo en Nueva York no se sientan en un bar sin pedir alcohol, a no ser que sea la hora del desayuno; Angelina Jolie, en Sr y Sra Smith, pide una copa de chardonnay en una reunión llena de niños… ¿Nadie pide una coca-cola light? Está tan normalizado el tema del alcohol que pienso, ¿y si bebiera todos los días, sería algo tan terrible? Pero tengo comprobado lo malo que es para la belleza, para el organismo, ¡y para todo!

Estoy rezando para que me llegue ya mi bebida de kava, el preparado de la isla de Vanuatu, que juran que es un sustituto natural del alcohol y de los ansiolíticos. Parece la mejor opción para evitar mi metamorfosis a Courtney Love.

 

 

Ha sido una semana muy divertida, me lo he pasado bien, he descansado y he disfrutado mucho. Ahora estoy lista para volver a la rutina con más fuerza que antes… hasta las Navidades. Un truco que os aconsejo para terminar en cuanto antes con ese tipo de semanas tremendas es darlas por finalizadas el domingo. Es decir, empezar el domingo con la alimentación sana y el gimnasio, y dejar los excesos y los caprichos detrás. El domingo es un día muy peligroso, porque está todo cerrado, no hay nada que hacer, y es un día que llama a la pereza, a estar el sofá viendo pelis y no hacer nada. Y las comilonas tienen mucha relación con el aburrimiento, ¡así que atención! Por eso yo empecé el plan detox el domingo pasado, con cocos naturales, hummus, yogur líquido y salmón. Es mucho mejor así, porque entonces llega el lunes y te sientes mucho mejor, como si nada de lo ocurrido la semana anterior hubiera tenido lugar. ¡Ya no me vuelvo a acercar a la cervecería alemana!

 


 

De todas formas esto no es habitual en mí, y saber que en nada ya es Navidad me ha hecho llegar a la conclusión de que diciembre es muy mes muy malo para cuidarse. Tiene todos los ingredientes para el desastre: hay un puente muy largo, empiezan las vacaciones el 22, hay cenas y compromisos de empresa… es que no hay manera. Hay que tener una voluntad muy férrea para no caer. Tengo amigas que ya se han rendido y han dejado la rutina para el 2017, que es una opción válida, porque ponerse un límite (si luego vas a cumplirlo), es muy positivo. Tampoco es que haya que aprovechar que se acerca la época de los nuevos comienzos y los buenos propósitos para ponernos las botas como locas, pero… ¿si no es ahora, entonces cuándo?

Compensad los días o las semanas así con varios días seguidos de dieta estricta y al menos una hora de gimnasio, y punto. Tampoco somos robots y hemos venido al mundo para disfrutar, sobre todo en estas fechas del año. Tenemos los once meses restantes para portarnos bien 😉

8 Comments
  1. Jaja yo tb me he rendido bye bye dieta hasta 2017! Aun asi trato de compensar con algunos dias mas estrictos. En Enero ya habra tiempo para lamentaciones ahora a disfrutar un poquito!!!

  2. hola, iba a comprar tu libro pero no tengo kindle, se puede leer en el iphone? gracias

    1. yo tengo el 6 plus, me descargué la app de kindle desde la apple store, y ahí se enviara automáticamente cuando compres lo compres en amazon. ha sido el primer libro electronico que he comprado y se lee muy bien

  3. Hola hola hola!! Buenos días Daiquiri! Quería comentarte algo sobre el aceite de jojoba de Arkopharma, estoy a punto de finalízalo, pero siento que es poco para mí piel normal tirando a seca, lo absorbo enseguida y al ratito ya me noto un poco tirante arrrrg. Estaba pensando en pasarme al aceite de Argán o a el
    de Marula. Con el de coco estoy rmuy contenta para la noche. En fin, que me recomiendas?
    O quizá es mejor comprar Juno de Sunday Riley que es para pieles secas.
    Besitos y feliz JUERRRRNES!!! Jueves + Viernes!!

  4. ¡¡Me parto!! me ha encantado este post. Es uno de los más divertidos que has escrito ¡de diez!
    Me siento muy identificada con eso de la rutina. Si no la tengo, echo a perder la semana. Por mi parte, tengo la suerte de que detesto las bebidas con gas incluyendo la cerveza ^_^ Eso sí, al vino tinto le doy todas las semanas.
    Me apunto lo de los domingos, que ya te lo leí una vez pero no lo recordaba. Como siempre, ¡gracias! :*

  5. Daiquiri!!si que debiste ser asturiana en otra vida…porque además de la sidra tenemos otro producto muy muy típico que a ti te encanta, la espelta asturiana (aquí se llama escanda), cuya variedad presumimos que es 100% de nuestra tierra. Así que ya sabes, tienes que hacernos una visita, si quieres yo te hago de guía jejeje.
    Un beso!

  6. Este mes es horroroso! Yo viajo por trabajo y aunque tenga que comer fuera siempre voy a lo saludable e incluso me llevo mis bolsitas con frutos secos, batido, fruta o sandwich pan espelta con pavo… mi bolso es un espectáculo jajaja, me obsesiono demasiado con no abusar de comer fuera, porque si vas con gente no siempre puedes elegir los restaurantes más healthy.
    Pero este mes es un exceso en conjunto, cócteles previos a comidas, vino, cerveza… yo lo que hago es tomarme un vino rosado y luego seguir con agua, la cerveza me gusta pero más en verano. Y de los canapés los más saludables, sushi, jamón, alguna brocheta con pollo y verduras, e intento huir de pasteles industriales y dulces.
    Con amigos y familia es otra cosa y ya no renuncias, como dice Daiquiri hay que disfrutar!

  7. Cómo me he reido con el post, me ha encantado! Yo tengo dos problemas enormes, la Coca Cola y la pasta. En un momento dado he logrado engañar al cuerpo con el agua con gas, porque al final lo que me da antojo es el refresco en sí, la sensación de chispitas jeje pero con la pasta no he sido capaz todavía y se nota en el cuerpo y mucho. Probablemente por la edad todavía no me pasa tanta factura, pero como pasta entre 3-4 veces por semana y empiezo a concienciarme de que debo dejarla para el cheat meal como tú dices. Otra cosa que también hago es comprar los treats de ATKINS, que tienen chocolates y lacasitos, por ejemplo, eso ayuda algo también. Y para el desayuno te recomiendo hacerte un batido con 1 plátano, 2 cucharadas de chocolate en polvo amargo, leche de la que prefieras (soja, arroz o almendras, desnatada, etc.) y una o dos cucharadas de avena en hojuelas, tritutado con hielo. Lo mismo hago unos panqueques con una receta parecida solo que le añades claras de huevo y te quitan el antojo a dulce muchísimo y aportan energía. De todas maneras todo esto lo he dejado a un lado, es ahora que voy a empezar motivada por este post jeje saludos!

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