Mis Primeras Sesiones con un Entrenador Personal

Mis Primeras Sesiones con un Entrenador Personal

Por culpa del postureo, algo tan positivo como entrenar con un personal trainer ahora parece una cosa para presumir y poco más. Por mucho que sepamos gracias a los libros y vídeos de Youtube e Instagram, o por mucho que creamos saber, nosotros no somos profesionales. Los entrenadores personales sí.

Es evidente que, una vez le hemos cogido el truco al gimnasio, podemos ser perfectamente capaces de ir por libre y entrenar por nuestra cuenta. Esto es todavía más cierto si nuestro gimnasio ofrece actividades dirigidas de calidad.

Así que, ¿en qué situaciones deberíamos recurrir a un entrenador personal?

-Si somos nuevos en esto y nunca nos hemos apuntado a un gimnasio.

-Si ya hemos hecho deporte, tenemos experiencia previa en gimnasios pero queremos conseguir un objetivo nuevo y complicado. Puede ser adelgazar, aumentar glúteos, conseguir un vientre plano

 

 

Esos objetivos tienen un proceso y unas pautas que no solemos conocer por mucho que nos pasemos horas viendo vídeos de fitness. Por ejemplo:

Cuando me apunté al gimnasio, tenía dos objetivos: conseguir un vientre totalmente plano y levantar el trasero. En principio no parece algo que tenga mucho misterio. Pero no era tan sencillo como yo creía, porque aunque tengo un cuerpo agradecido, no había hecho deporte en la vida, aparte de clases de yoga. Venía de una época de mucho estrés. Pasaba muchas horas al día trabajando con el portátil.

Mi físico es delgado y atlético gracias a la genética. Es decir, daba el pego. Pero en la primera entrevista con uno de los entrenadores personales del gimnasio, descubrí varias cosas. Una, que no estaba tan bien como creía. Tenía problemas de espalda debido a una mala higiene postural. No estaba bien alineada. Tenía los hombros caídos y tensos. Solía tener contracturas.

El entrenador tardó cinco minutos de reloj en darme el diagnóstico. Con solo echarme un vistazo se dio cuenta.

Si yo no hubiera hablado con él, habría empezado a lo loco con los abdominales, las sentadillas, o clases especiales que hubieran sido demasiado duras para mí. No habría hecho los ejercicios correctamente. No se pueden hacer bien los abdominales si no sabes controlar la nuca y los hombros. La resistencia y la pose correcta de la espalda también son imprescindibles para trabajar los glúteos y el cuerpo. Estaba obligada a seguir ciertas pautas y solo me las podía enseñar un profesional. 

 

 

No os preocupéis por el dinero. Es una buena inversión y no hacen falta muchas sesiones personalizadas. Solo he necesitado tres sesiones de resistencia y estiramientos para fortalecer la espalda y corregir los hombros. Siendo estrictos, habría sido mejor hacer unas cuantas más, pero el entrenador también os dará una lista de ejercicios para hacer por vuestra cuenta.

Mi plan para corregir mis problemas de hombros y espalda ha sido el siguiente:

-Tres sesiones con el entrenador personal. Un poco duras, de resistencia, estiramos con máquinas especiales.

-Ejercicios tres veces por semana de máquina de remo y tracción. Varias repeticiones de 15 movimientos con 15 quilos de peso.

-Ejercicios de estiramientos con la fitball cuatro veces por semana.

-Clases dirigidas de streching, espalda sana, yoga y pilates.

-Clases dirigidas de tonificación con pesas de medio quilo. Después de la primera semana, las cogí de un quilo y medio.

En esta primera fase del entrenamiento quedan descartados los ejercicios intensos como el cross-fit, y el cardio.

 

 

Si habéis contratado unas cuantas sesiones con un entrenador personal, mi consejo es que le escuchéis. Pero dejadle claro cuál es vuestro objetivo. Cuando os pregunte qué es lo que queréis conseguir, no os encojáis de hombro y digais “No sé… adelgazar, estar mejor”. Que no os de corte decirle que queréis un cuerpo de modelo o un culo espectacular. No se va a reír. Es un profesional y está ahí para ayudar.

Nada es imposible y con trabajo y disciplina se puede lograr cualquier cosa.

El feeling es muy importante. Si os cae bien y es bueno en su trabajo, os motivará tanto que hará que querais avanzar cada vez más. La motivación del entrenador personal no consiste en quedarse parado a tu lado mientras te grita “¡Venga, tú puedes!”. De hecho, en la primera sesión se va a pasar la hora corrigiéndoos, colocándoos bien y diciendo “¡No, así no!”. Será muy frustrante, pero en cuanto empecéis a hacer los ejercicios bien y le oigais decir “¡Muy bien!”, os vais a sentir genial.

Mi consejo es que confieis en el criterio de un entrenador personal. Después de cuatro o cinco sesiones, ya podéis ir por vuestra cuenta.

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