Prevenir Los Quilos de Más Durante las Fiestas

Prevenir Los Quilos de Más Durante las Fiestas

Hay cuestiones que encierran un enigma casi imposible de descifrar. Nunca encontraremos una respuesta, y viviremos para siempre con la duda. Por ejemplo, ¿hay vida después de la muerte? ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Qué pasó realmente con los caballeros templarios? ¿Quién mató a John Kennedy?

Pero la más importante, la que de verdad nos quita el sueño, es solo una: ¿hay alguna manera de no engordar durante la Navidad? 

¿Podemos prevenir los quilos de más? Mi opinión es un poco contradictoria. No es buena idea echar a perder todo lo que hemos conseguido durante los meses previos. Por otra parte, hay que vivir, y hay que disfrutar. Comer como un pajarito en la cena de Nochebuena me parece un poco… ¿deprimente?

 

 

Siempre me acuerdo de Elsa Pataky, que ahora es una fanática del fitness, cuando dijo que para evitar las tentaciones en Navidad escondía el turrón en lo alto de los armarios, hacía canapés con endivias en lugar de pan, evitaba las salsas… Eh… bueno. Mmmmm. Yo creé este blog para dar consejos de belleza, para conseguir que la gente que me leyera aprendiera a sacarse partido y pudiera resolver sus problemas estéticos. Pero estoy totalmente en contra del sacrificio absurdo y sin motivo aparente.

Veamos otro ejemplo, un poco más sensato: el de Paulina Vega, la colombiana que se convirtió en Miss Universo en enero de 2015. Paulina llevaba meses entrenando, porque un cuerpo perfecto hace subir muchos puntos en la competición. Es un concurso en el que, salvo excepciones, se premia la disciplina física. Los descuidos y los quilos de más no están bien vistos.

 

 

La muchacha competía el 25 de enero, lo que significaba que tenía que llegar a la concentración, junto con las demás candidatas, más o menos sobre el 10 de enero.

Paulina Vega llevaba aproximadamente diez meses entrenando a diario, rebajando las harinas y el azúcar, y comiendo proteína como huevos y pescado. Dos veces por semana, para combatir la ansiedad, le dejaban comer algo dulce. La Navidad llegó unos días antes de que hiciera las maletas, con su formación terminada. ¿Merecía la pena sucumbir a la tentación? Puede que una comida copiosa no hubiera afectado a su figura, pero ya se sabe como son las fiestas: nunca es una comida copiosa, son más. Y una vez despertada la bestia, es difícil parar.

 

 

Explico esto para decir:

-¿Vamos a participar en la final de Miss Universo justo después de Navidad?

-¿Somos culturistas y tenemos una competición fitness en la que nos jugamos la carrera?

-¿Nos han contratado para desfilar en Victoria’s Secret, junto a Adriana Lima?

-¿Vamos a ir a la playa el día después de Nochebuena y nos vamos a poner en bikini?

Si la respuesta a todas estas preguntas es no, entonces está muy claro lo que tenemos que hacer en Navidad. Comer.

 

 

Pero atención: comer en Navidad significa eso, comer en Navidad. Es muy normal empezar las fiestas con tres semanas de antelación, en el puente de la Inmaculada. Si coméis mucho en Nochebuena, Navidad, Sant Esteve, esos días sueltos hasta Nochevieja -los restos de la comida, los polvorones, etc-, Fin de Año, Reyes… bueno, cogeréis unos quilos de más, claro. Pero si empezáis las comilonas a partir del 6 de diciembre, vais a a engordar el triple.

Parte del auto-control para que la cosa no se salga de madre en esta época, consiste en empezar justo cuando toca, no antes.

Cuidado con los ayunos y los planes detox a base de zumos, algo que hace mucha gente en Nochebuena. No son una mala solución, pero si no estáis acostumbradas, es una estrategia que no funciona. Cuando os sentéis a la mesa tendréis tanta hambre que empezaréis a comer deprisa, y ya no podréis más a partir del segundo plato. Os vais a sacrificar innecesariamente, porque luego no vais a disfrutar nada de la cena. Por no mencionar que a las nueve de la noche estaréis de un mal humor insoportable y no seréis capaz de tener paciencia con los invitados que lleguen tarde.

 

 

Lo que es muy importante es tener bajo control el tema de las intolerancias. A partir de los treinta años se van perdiendo las enzimas que nos ayudan a digerir los alimentos. Cada vez hay más cosas que nos sientan mal, no solo la lactosa o el gluten. Mi suplemento de enzimas digestivas, Digest Gold, es mi mejor amigo en estas fechas. Aseguraos también de tomar una cucharada de vinagre de manzana antes de cada comida, y una toma de probióticos durante esa semana también os puede ir genial.

Cada comida mal digerida es una acumulación de toxinas en el organismo. No dejéis que pase eso.

 

 

Y pase lo que pase, los quilos de más tienen arreglo. Puede costar más o menos dependiendo de vuestra genética, edad, y de lo mucho que os hayáis pasado, pero todo el mundo puede adelgazar lo ganado si tiene fuerza de voluntad.

Enero es el mes de los buenos propósitos, el mejor momento para volver a empezar de cero. Deporte, comida sana, y en muy poco tiempo, ya estaréis recuperadas. En enero volverán los consejos sobre deporte y nutrición y seguro que os ayudan un poco. Enjoy!