Me encanta Yolanda Hadid, una de las participantes del reality Mujeres Ricas (Realhousewives of Beverly Hills). También es conocida por ser la madre de las súpermodelos Gigi y Bella Hadid. ¿Cuál es la historia de su vida?
La verdad es que esta mujer tiene algo que hace que me quede embobada cada vez que la veo en televisión. Yolanda Foster es la única de las mujeres de ese reality que me gusta. Primero, porque me parece la que mejor sabe estar. Segundo, porque es la única que no parece una momia congelada de bótox y rellenos. Tercero, porque me parece una madre excelente que ha dado a sus hijas la educación necesaria para triunfar.
En el último año, los dos pilares de su vida se han ido al traste. Se han terminado, tanto su participación en el reality show como su matrimonio con el productor David Foster, del que estaba locamente enamorada.
Ahora ha recuperado el apellido de su primer marido y vuelve a llamarse Yolanda Hadid.

Yolanda Van Der Herik es una ex modelo holandesa de origen humilde. Nació en Papendrecht en 1964. Su padre murió en un accidente de tráfico cuando Yolanda tenía siete años.
Siempre tuvo claro que lo más importante en la vida no era estudiar ni formarse, sino empezar a ganar dinero en cuanto antes. En cuanto tuvo la edad, comenzó a trabajar en un restaurante fregando platos.
Su 1’78 de estatura y su belleza rubia llamaron la atención de una agencia de modelos. En cuestión de meses, Yolanda se convirtió en un rostro frecuente de editoriales de moda y portadas de los 80 y comienzos de los 90.



Como en su época de esplendor no existían los móviles ni las redes sociales, no hay constancia de las andanzas de Yolanda durante esos años. Pero parece evidente que siempre tuvo en mente casarse bien, y no con cualquier hombre.
De hecho, el hombre que la llevó de Europa a Estados Unidos fue el mismísimo Julio Iglesias, con el que estuvo saliendo unos meses en 1986.

En 1994, contrajo matrimonio con el millonario Mohamed Hadid, un arquitecto palestino 15 años mayor que ella, divorciado y padre de dos hijas.
Yolanda pasó a llamarse Yolanda Hadid, se mudó con su marido a una lujosa mansión de Beverly Hills y dio a luz a tres niños: Gigi, Bella y Anwar. Pero el matrimonio no fue perfecto. Después de su último parto y de sufrir una grave depresión, Yolanda se dio cuenta de que su ideal marido era un infiel crónico incapaz de resistirse a las modelos que rondaban por Los Angeles en busca de hombres ricos. Se dice que una de esas mujeres fue Joanna Krupa, curiosamente, una de las concursantes de Real Housewives of Miami.
Alegando enfermedad, Yolanda consiguió anular el acuerdo prenupcial que firmó al casarse. Salió muy bien posicionada del divorcio, con una indemnización de tres millones de dólares, una casa de campo en Montecito, un Range Rover y treinta mil dólares mensuales como pensión para los niños. Además, consiguió diez mil dólares extras para ella.

Entonces dio comienzo la época más feliz para Yolanda, su etapa como single mommy o madre soltera. Yolanda invirtió todo su tiempo en proporcionar a sus hijos la mejor educación y establecer los cimientos para una vida adulta de éxito. Aunque tenía ayuda en casa, se despertaba a las seis de la mañana y se acostaba a las once de la noche. Toda su vida giraba en torno a los niños, sus vacaciones y sus actividades extraescolares. Incluso mantuvo una buena relación con Mohamed, aunque según admite, tuvo que tragar mucho orgullo para lograrlo.
Aunque Gigi y Bella tenían desde niñas una belleza que llamaba la atención, Yolanda no quiso que fueran modelos infantiles. Creía que era extremadamente perjudicial para una niña pequeña ser juzgada por el físico. Para ella también era importante que sus hijos fueran deportistas, activos y disciplinados.



Fue su ex marido quien le dijo a Yolanda que si se dedicaba solo a los niños, nunca volvería a encontrar el amor. Él mismo le presentó a un amigo suyo, el canadiense David Foster, el compositor de la canción de Whitney Houston I Have Nothing. Foster se había casado en cuatro ocasiones, y sentía debilidad por las rubias altas y guapas de aspecto europeo. Había visto fotos de Yolanda en la casa de Mohamed Hadid y se había quedado prendado.
Después de cinco años de noviazgo, la pareja se casó y Yolanda Hadid se convirtió en Yolanda Foster. En su segunda boda, Yolanda ya tenia cuarenta y seis años, y su figura espectacular habla por sí sola. Según dicen, también tenía sus retoques hechos, como un aumento de senos, una inyección labial de silicona y carillas de porcelana en los dientes, pero se nota la genética de una modelo de verdad.

El matrimonio Foster se mudó a una espectacular mansión en la playa de Malibú, que pudimos ver en cuanto Yolanda firmó su participación en Mujeres Ricas en 2012. En principio, Yolanda quería salir en televisión para promocionar un negocio de flores y velas perfumadas que nunca llegó a ver la luz.
La impresionante casa de la pareja es el reflejo del gusto detallista y muy femenino de Yolanda. Una de sus obsesiones eran los limones, que cortaba en mitades y repartía por la cocina y el jardín. Era una manera de purificar el ambiente, evitar los malos olores y absorber la energía negativa. Incluso empezó a cultivar sus propios limones orgánicos y se hizo muy asidua de las limpiezas intestinales a base de zumo de limón y cayena. Es un truco para perder peso que lleva poniendo en práctica desde que le cambió el metabolismo a los treinta años.

Pero hubo un rincón de la mansión que hizo que todo el mundo se volviera verde de envidia: el inmenso vestidor de Yolanda Foster. Metros y metros de armarios de cristal para guardar todas sus chaquetas de piel, camisetas, tejanos, vestidos, bolsos, zapatos y gafas de sol. Incluso creó un departamento especial dentro del vestidor para guardar sus más de cien leggings, su prenda favorita y lo que siempre lleva cuando está en casa sola.
Prefiere invertir en un buen bolso y unos zapatos de calidad, porque combinan bien con todo y le dan distinción a cualquier prenda que lleve, por sencilla que sea. Le gustan los jerseys de cachemir de J. Crew y los vaqueros de Guess. Su primer bolso de Chanel lo compró a los veintiún años y aún lo conserva como reliquia.
Para Yolanda Foster, uno de los secretos de una relación exitosa era mantener viva la llama. Una de sus frases más famosas en el reality era “Sé lista, mantén vivo tu romance”. Durante años compartió con sus fans sus secretos para que la pasión del matrimonio no fuera decayendo. Le gustaba organizar cenas románticas con su marido, sin niños, al menos una vez por semana, y se esforzaba por estar siempre guapa e impecablemente vestida. Cada aniversario, regalaba a David un book de fotos suyas desnuda.
Animaba a las mujeres a ser coquetas y femeninas y a tratar a sus maridos como reyes. Incluso publicó en su blog una serie de consejos para reavivar la chispa, como escribir notas de amor, estar pendiente de las necesidades de tu hombre, ser una buena anfitriona para sus invitados, y nunca estar más de ocho días separados. Para David Foster, un hombre acostumbrado a tener a mujeres florero al lado, eso era lo ideal.

Todo se fue al traste en 2012, cuando fue diagnosticada con la enfermedad de Lyme. Es una dolencia extraña que se contrae a través de las garrapatas. Por desgracia la enfermedad ya estaba en fase crónica, según ella, y no tenía cura. Algunos de los síntomas son debilidad extrema, problemas cardiacos, entumecimiento en el rostro, y dificultad para pensar, hablar o escribir. Lo más frustrante era la falta de tratamientos aprobados por la FDA, lo que obligó a Yolanda a ir por todo el mundo probando tratamientos costosos, algunos de ellos auténticas tomaduras de pelo, como transplantes de células en Corea y Bahamas.
Yolanda pasaba mucho tiempo acostada en la cama, incapaz de moverse. Todo eso fue deteriorando el matrimonio, hasta que en noviembre de 2015, David Foster y Yolanda anunciaron su separación. Aunque la ex modelo defendió a su marido diciendo que siempre había estado a su lado durante la enfermedad, parece evidente que el compositor se cansó de tener una mujer siempre débil, enferma y cansada en casa.

Su segundo acuerdo de divorcio no ha sido tan jugoso como el primero, ya que David Foster se ha negado a pasarle a su ex mujer una manutención de por vida como ella pretendía. Para colmo de males, a comienzos de 2016 los productores de Mujeres Ricas de Beverly Hills le comunicaron su decisión de prescindir de ella. No resultaba rentable grabarla siempre de médico en médico.
Ahora, Yolanda se ha mudado a un apartamento de Beverly Hills, mucho menos lujoso, sin cocina gigante ni un gran vestidor, pero igualmente elegante y plagado de los detalles ultra femeninos que tanto le gustan. Y como cualquier persona diagnosticada con una enfermedad extraña, Yolanda Foster ha aprendido la importancia de una alimentación sana, y vive totalmente entregada a la salud y a la comida orgánica.

Veremos qué le depara el futuro a esta mujer tan interesante. ¿Qué os parece la madre de Gigi y Bella Hadid?







me ha encantado el post. por los productos que usas y las mujeres de las que hablas, veo q tienes un rollo muy internacional…. y me gusta mucho. estas muy al dia y me gusta que nos cuentes cosas de las que no se oyen hablar mucho por aquí, sigue asi
Me ha gustado mucho la nota. La redacción y las palabras usadas.