La Desgracia de Carré Otis

La Desgracia de Carré Otis

Hoy toca hablar de un ejemplo que demuestra que la belleza no sirve para nada si va acompañada de un carácter inestable.

Ella esCarré Otis, la modelo que se casó con Mickey Rourke en los 90. Una mujer con problemas alimenticios y drogadicciones desde que tenía uso de razón. Incluso se sometió a una operación de corazón a los treinta años por culpa de la anorexia.

Spoiler: su historia tiene un final feliz. Ahora, Carré Otis trabaja para defender los derechos de las modelos y es madre de dos hijas a las que mantiene alejadas de las fantasías de subirse a la pasarela. Incluso ha retomado la amistad con Mickey Rourke.

 

 

Su historia empieza regular. Su padre era adicto a los medicamentos y al alcohol y la hija creció aprendiendo del ejemplo. A los ocho años ya bebía. A los trece, siempre llevaba una botella de algo en la mochila.

Cuando cumplió quince años, su belleza llamó la atención de un fotógrafo que la llevó a conocer a Eileen Ford. La mujer la rechazó por un defecto en el que la niña, que ya medía casi 1’80, ni se había fijado: tenía mucha distancia entre la rodilla y el tobillo. Oh, wow. Terrible. A pesar de ese catastrófico defecto, otros agentes sí le dieron trabajo. A los dieciocho años, ya tenía varias portadas de revista y la categoría de supermodelo.

Ser modelo no le dio la felicidad. No era delgada por naturaleza. Conseguir el cuerpo que los diseñadores exigían le costaba mucho esfuerzo. Aficionada a los croissants de chocolate, su talla normal era la 40. El editor de una famosa revista le dio un pellizco en el trasero y le ordenó que perdiera “esa celulitis” si quería aparecer en la portada. Lo hizo.

 

 

Carré Otis sobrevivía a base de café y cigarrillos, aunque en las revistas siempre decía que comía de todo. Tanto café hacía que no pudiera conciliar el sueño. Alternaba días en los que dormía solo dos horas, con jornadas de sueño de dieciséis horas seguidas. “Una existencia de m… “, dijo Carré años después.

Después de fichar por la agencia Elite, probó el truco de los 80 para estar delgada sin perder la energía: esnifar cocaína. Eeeeeeew. A los veinte años ya estaba en condiciones pésimas. Desnutrida, con el cabello reseco, y los dientes grisáceos por el café y el tabaco, que tenían que pintar con aerógrafo para que parecieran blancos.

 

 

En 1989 fue contratada para protagonizar Orquídea Salvaje… junto a Mickey Rourke. Menuda combinación. No es de extrañar que el auténtico deterioro empezara justo después.

La película se estrenó el 27 de abril de 1990 en Los Angeles. Fue un fracaso en Estados Unidos, pero arrasó en Europa, con una recaudación de 100 millones de dólares. A mí me encanta, y eso que todavía no me he enterado muy bien de qué va. En versión original es todavía peor. Creo que los dobladores españoles, que, casualidades de la vida, son las voces de Richard Gere y Julia Roberts en Pretty Woman, hicieron un gran trabajo. Pobres, hablar de rosbif con patatas mientras suena una música erótica de fondo.

Mickey Rourke está sensacional. Wow, Mickey. Esa película marcó el inicio de tu declive, pero qué guapo estabas.

 

 

Mickey era un hombre inseguro al que la fama convirtió en un tipo mil veces más inseguro aún. “Quería el papel de Orquídea Salvaje tan desesperadamente que se puso los implantes, aunque a mí me dijo que estaba hinchado porque le habían quitado las muelas”, contó su primera mujer, a la que dejó por Carré.

Mickey y Carré no se casaron en cuanto se conocieron, sino dos años más tarde. Con sensatez y cabeza, como todo lo que hace Mickey. El actor se puso de rodillas y le pidió en matrimonio. “Jesús, Mickey, ¡hace meses que no nos vemos!”, dijo ella, horrorizada. Pero Mickey la amenazó con suicidarse si decía que no y ella Carré aceptó. “Si hubiese tenido sentido común, me habría dado cuenta de que todo aquello era tremendamente disfuncional. Habría salido corriendo”, dijo la modelo en su auto-biografía.

 

 

La película hizo a Carré famosa en todo el mundo. Pronto le llovieron las ofertas, como un jugoso contrato de un millón de dólares para ser imagen de Helena Rubinstein. Los celos de Mickey obligaron a la modelo a rechazar la gran oportunidad de su carrera. “Fue una inmensa decepción”, contó su agente por aquel entonces. “Carré lo tenía todo y lo estaba haciendo genial. Pero lo arruinó ella sola”.

Deprimida por aquella mala decisión, Carré se enganchó a la heroína, algo excesivo incluso para un hombre como Mickey. El actor envió a su esposa a un centro de desintoxicación y el tratamiento psicológico funcionó.

Ya divorciada de Mickey y recuperada, su último trabajo importante llegó en 2000, cuando posó para Sports Illustrated. Estuvo matándose de hambre durante semanas. Playboy también se interesó por su regreso y le dio varias portadas. Pero si a los 18 lo pasaba mal para mantener la línea, a los 30 ya ni hablamos. La terapia le había enseñado que había muchos tipos distintos de trastornos alimenticios. Comer un pastel y pasar los tres días siguientes ayunando, “para compensar”, tampoco era sano.

 

 

Después de ser operada de urgencia del corazón, tras veinte años de malnutrición y anorexia, Carré Otis decidió no volver a hacer dieta nunca más. Comiendo de forma normal tres veces al día, llegó a la talla 44. Esperó a ver qué ocurría. Para sorpresa suya y de sus agentes, como modelo de “tallas grandes” tenía más demanda que como modelo “normal”.

“No la vendíamos como modelo plus size. No era necesario”, dijo su representante. “Si alguien nos llamaba, decíamos que Carré tenía la talla 44 y que no quería adelgazar. Y todos decían oh, estupendo. Al final, ganaba el mismo dinero como modelo de tallas grandes que como supermodelo“.

 

 

Su último error fue ponerse implantes de pómulos. Es raro, porque ella siempre ha estado bien servida de volumen facial, incluso cuando empezó a envejecer. Nunca entenderé por qué mujeres tan guapas se hacen esa operación, con las posibilidades que hay de que quede mal.

No queda natural, el volumen es exagerado, y les destroza la forma de los ojos. Que se lo pregunten a Melania Trump.

 

 

Después de escribir su libro Beauty Disrupted en 2011, Carré Otis se dedica a dar conferencias sobre trastornos alimenticios. Cuando echa la vista atrás y observa vídeos de cuando era joven, dice que le parece increíble que en esa época se viera gorda a todas horas.

Por descontado, en su casa está prohibido hablar de ser modelo. Ella sabe mejor que nadie lo contraproducente que es meter a niñas vulnerables en ese mundo. No quiere que nadie le diga a sus hijas que tienen poca distancia entre la rodilla y el tobillo.

9 Comments
  1. Una historia tan salvaje como su belleza… Me alegro de q consiguiera reconducir su vida.

  2. Menuda historia ! Increíble los defectos que nos pueden llegar a sacar a las mujeres : poca distancia entre la rodilla y tobillo…

    1. Sí. Yo también tengo poca distancia entre la rodilla y el tobillo y me importa un pimiento jaja

  3. Yo tengo los tobillos anchos en relación al resto d mi cuerpo, hiper delgado….sniff
    Pero no soy modelo.
    Bromas a parte. Muchas veces he pensado, qué habrá sido de la prota de orquídea salvaje?
    Gracias Daiquiri

  4. Que mujer tan guapa!! Gracias por contarnos estas historias tan interesantes Daiquiri 🙂
    Tan preciosa y perfecta que era y la pobre solo se veía defectos y vivía siendo adicta a mil mierd..s que la destruían. Pero su historia tiene un final feliz. Bien por Carré!!
    Las pobres modelos tienen que soportar cada abuso y atropello… A veces me alegra no haber pasado del 1´67 y haber dejado mis infantiles sueños de desfilar por la pasarela dulcemente aparcados.

  5. Maravillosa y guapísima mujer, que tremendos los desequilibrios que nuestra imagen puede acarrear por la inseguridad eterna!
    Buenísimo post, gracias como siempre.

  6. Hice mis pinitos en el mundo de la publicidad, y no es un mundo de color rosa, productores, ayudantes de cámara soltando estupideces sobre las chicas, si eres una persona insegura puedes terminar bastante mal.

  7. Hola!!!!!
    Puedes escribir sobre Ornella Muti? La nombraron la mujer más guapa del mundo y en sus 60s sigue espectacular.
    🙂

  8. Que guapa era esta mujer en su juventud, No la conocía.
    Una pregunta Daiquiri Girl, te gusta Laetitia Casta?
    Saludos

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