Cómo Tener Éxito con los Tratamientos Estéticos

Cómo Tener Éxito con los Tratamientos Estéticos

Ahora que he dejado claro que es lo que no hay que hacer con los retoques, la pregunta es, ¿cómo hacer para que los tratamientos estéticos funcionen y den el resultado esperado?

La medicina estética es magnífica. Siempre había pensado que era una pérdida de tiempo hasta que me tocó tragarme mis palabras y apreciar las maravillas que podía llegar a conseguir. La lista es infinita: sin pasar por el quirófano, puedes tener unos labios más gruesos, unos párpados más mullidos, unos pómulos levantados, la frente lisa y sin arrugas… Cada vez hay más avances y salen tratamientos nuevos que corrigen más problemas y hacen realidad más sueños. Pero al igual que sucede con la cirugía, los tratamientos estéticos pueden salir mal e incluso existe la posibilidad de que cambie la cara por completo.

Lo peor de la medicina estética es que crea adicción por lo relativamente fácil que parece en comparación con el sufrimiento del quirófano, y por los resultados inmediatos que ofrece. Es completamente normal engancharse a algo que te pone más guapa en cuarenta y cinco minutos. El problema es que si te haces adicta a los rellenos, vas a terminar no reconociéndote en el espejo y pareciendo un filtro ridículo de Instagram. Es justo en esa red social donde se pueden ver las consecuencias de un exceso de rellenos faciales. Se conoce como pillow face o cara de almohada.



Las famosas y las influencers son el mejor ejemplo de lo desastrosos que son algunos de estos retoques estéticos. Si analizamos sus caras, se puede comprender cuáles son los errores que han cometido. El primero suele ser la búsqueda de un efecto habitual en caras muy jóvenes… en una cara que ya no es tan joven. Expliqué bien (espero) en qué consiste ese gran error en este post. Es sensacional descubrir que la zona de las sienes pierde volumen con la edad, porque es un detalle de gran importancia que muchos médicos pasan por alto, pero no todas las mujeres se ven favorecidas por ese tipo relleno. Especialmente si se busca tener un volumen que no existió ni durante la veintena.

En el caso de Penélope Cruz, inyectarse en los templos ha sido un éxito. Es un retoque estético que “levanta” la cara, mantiene los ojos rasgados y le permite parecer más joven sin que se note que se ha hecho algo, porque lo que se ha hecho no se ve.

Sin embargo, no hay que olvidar que los retoques estéticos no suelen ser permanentes. La mayoría requieren un retoque cada seis meses y esa es otra de las situaciones que provoca fallos. El ojo se acostumbra al resultado, da la sensación de que el ácido hialurónico o el bótox se ha desvanecido… y quizá no es así.


Penelope Cruz

Ahora, hablemos de la base, tanto física como emocional. La alimentación es importante y por suerte, cada vez más médicos estéticos comprenden la importancia de los suplementos de colágeno para reforzar el resultado final. El colágeno de calidad hace que la piel esté más bonita, tersa y preparada. Es la mejor base, la fundamental, para los tratamientos estéticos y los posteriores retoques. Me gusta la frase de una de mis lectoras, que dijo hace tiempo que “está claro que todo buen procedimiento debe ser aplicado sobre un lienzo impecable”. Dentro de lo posible, buscad que vuestro lienzo sea así.

En 2018 descubrí un colágeno hidrolizado de mucha calidad y una capacidad de absorción enorme, pero no he tenido tiempo de hablar de él.

No olvidéis la preparación mental. La gente que se mete en esto de la medicina estética lo hace para estar más guapa, pero un porcentaje elevado viene de tener grandes problemas causados por otros profesionales, que ahora toca reparar en otro lado. Eso hace que el estado emocional no sea el más adecuado para afrontar la medicina estética, porque está contaminado de emociones que sobran: resentimiento, cinismo, desesperación y desconfianza. Pensad que hay médicos que rechazan a esos pacientes porque no les compensa tratar con ellos. Si no dejan atrás lo que sea que les haya pasado, no están preparados, no pueden atraer nada bueno y puede que ya nunca consigan verse bien pase lo que pase.

Si venís de algo parecido, pensadlo bien. No cuesta nada dejar atrás el pasado y prepararse para esperar lo mejor. Es una nueva oportunidad y un camino que puede llevar a que todo salga bien por fin. Afrontadlo con optimismo y excitación. Hoy en día, con tanto progreso, hay solución para prácticamente todo.

El éxito de los tratamientos estéticos es un alivio, pero también un peligro. El subidón es espectacular y los delirios de belleza pueden hacer su aparición a partir de ahí. Sentirse bien por un buen resultado pero pensar que todavía falta un poco más para que el retoque quede perfecto es normal, pero sed conscientes de que ya estaréis en una línea peligrosa. Suele pasar con el aumento de labios. Ha quedado bien, pero ¿y si en el próximo retoque podemos un vial más? Un médico con una buena ética profesional os dirá la verdad.



Recordad de todas formas que no importa lo insensatos que sean vuestros objetivos: si vais de puerta en puerta, tarde o temprano encontraréis a un doctor dispuesto a deciros lo que queréis oír y más dispuesto aún a coger vuestro dinero. Si esto no fuera así, no habría tantas chicas que han echado a perder su belleza buscando ese un poco más.

En mi caso, esto fue lo que me hizo decidirme por la doctora que elegí:

  • Me habló de un retoque que no conocía y que sonaba genial.
  • No quiso venderme algo más caro y que yo estaba dispuesta a pagar.
  • Mi intuición insistió (esto es muy importante)

De modo que tampoco puedo aconsejar que investiguéis al doctor como lo haría el FBI o que exijáis fotos y pruebas de su trabajo, cuando yo no hice ni una cosa ni otra y obtuve un éxito rotundo. De hecho, hay mucha estafa con las fotos de Instagram de clínicas de cirugía estética, ¿sabéis que algunas de esas fotos pertenecen a bancos de imágenes que se dedican a venderlas para que los médicos las suban? Veis una boca perfecta y resulta que el médico que la ha subido no ha visto a la chica de la foto en su vida. Ya hablaré de esto otro día.

¡Suerte con vuestros tratamientos estéticos!

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