Lucia Bartoli y el Drama Legal con Philipp Plein

Lucia Bartoli y el Drama Legal con Philipp Plein

Philipp Plein ha dejado a su novia, Lucía Bartoli, y ha conseguido la custodia total de sus dos hijos. La madre no puede verlos ni hablar con ellos. ¿Qué ha pasado?

Me preguntasteis si iba a escribir al respecto y dije que no, porque el tema me parecía muy deprimente y me dan mucha pena los niños, pero la verdad es que yo tampoco entiendo nada. O quizá lo entiendo todo muy bien.

Aviso: este post es larguísimo, pero es la última vez que escribo sobre esta gente y hay mucha información que compartir.

Mejor repasar la historia desde el principio.

Era verano de 2019, el sol brillaba y Philipp Plein estaba saliendo con varias chicas, como siempre. Había dejado a la polaca Justyna por usar su visa para comprarse un abrigo de piel de 30.000 euros. Morgan Osman, su ex novia americana, estaba en Cannes, buscando reconciliarse con él, sin éxito (nos enteramos de todo gracias a las capturas que subió Philip: Morgan le suplicaba que fuera a buscarla, que no tenía wifi y que le quedaba un 5% de batería).

Entonces Philipp conoció a Lucia Bartoli, una chica inglesa de 25 años. El diseñador hizo oficial la relación enseguida, y procedió a moldear a su nueva chica a su antojo: le cambió las extensiones y pagó retoques en pechos y labios.

Cuando escribí el post titulado Las Espectaculares Novias de Philipp Plein di por hecho que todo el mundo entendería que en la palabra espectaculares había un entrecomillado invisible, pero la verdad es que nunca he mentido: sus parejas son todo un espectáculo. Si la novia en cuestión no lleva ácido hialurónico por todas partes, ya se encarga él de cambiar eso. También las quiere sin un gramo de grasa y vestidas de forma explosiva, día y noche. Como pasó con las anteriores, Lucía fue adaptando su imagen a lo que le gustaba a su novio.



Aún así, existía una diferencia entre Lucía y las otras: no había drama. No había chicas espectaculares rondando por ahí, entrando y saliendo de la horrorosa mansión Plein y las ex novias que el diseñador solía tener en el banquillo se resignaron y cayeron en el olvido.

Es posible que Philipp y Lucía fueran… ¿felices?

Pues sí. Un día, Philipp Plein proclamó a los cuatro vientos su amor por su chica, diciendo que era la mejor persona que había conocido nunca y la única novia con la que no había discutido ni una sola vez. No había ningún problema que no pudieran arreglar. Lucía, decía, se levantaba cada mañana con una sonrisa en la cara y él, acostumbrado a malas caras, exigencias y escenitas, estaba fascinado. Incluso había empezado a diseñar chaquetas veganas para complacerla, porque Lucía amaba profundamente a los animales y sufría al ver la ropa de cuero.

En 2022, Philipp y Lucía le dieron la bienvenida a su primer hijo en común, Rocket. En 2023 nació el segundo, Rouge. El emocionado padre volvió a repetir que la vida con su novia era “un cuento de hadas” y que seguía tan enamorado de ella “como el primer día”.

Ni el nihilista más retorcido habría imaginado lo que iba a pasar a continuación.



En 2024, los seguidores de Philipp Plein se dieron cuenta de algo extraño: Andreea Sasu, ex novia, pasaba mucho tiempo en Lugano, donde el diseñador vivía ahora con Lucía y los niños. ¿Qué pintaba ella allí? Andreea era una modelo rumana con la que Philipp había cortado en 2017. La ruptura había sido muy humillante para ella. Un día, Philipp se fue a Los Ángeles y le dijo a Andreea que tenía dos días para recoger sus cosas, porque no iba a volver a casa solo, sino con una chica americana con la que llevaba tiempo hablando por Instagram, Morgan Osman. Andreea se fue, pero permaneció un tiempo en la recámara. Y a Philipp le encanta alimentar las ilusiones de sus ex novias. También las usa para dar celos a las nuevas. Cada vez que discutía con Morgan, volvía a llamar a Andreea. Cuando hacía las paces con Morgan, la plantaba otra vez. Al final, Andreea se fue a vivir a Italia y desapareció.

Pero ahí estaba otra vez, ocho años después, conduciendo el Ferrari de Philipp y llevando la horrorosa ropa Plein.

Es más… ¡estaba embarazada!



¿Sabía Lucía Bartoli lo que estaba pasando? Lo lógico es pensar que si cada cuenta random de Instagram estaba hablando del chisme, algo tendría que haber oído ella. ¿Le iba a perdonar a su novio una infidelidad con una ex, embarazo incluido? ¿Y cuánto tiempo llevaban esos dos viéndose en secreto? ¿Qué pensaba hacer Andreea, la futura madre?

Unos meses más tarde, “después de cinco años de amor incondicional”, Philipp Plein anunció la ruptura con Lucía y el embarazo de Andreea, que ahora volvía a ser su novia oficial. Su bebé, Hurricane, nació exactamente nueve meses después que Rouge, el segundo hijo de Lucía. Philipp tuvo el detalle de ponerse la misma camisa para visitar a las dos mujeres al hospital.



Philipp aseguró que no había ningún problema con Lucía. Los dos iban a seguir siendo “los mejores amigos” para que Rocket y Rouge no tuvieran que “elegir entre papá y mamá”. Ambos continuaron subiendo stories y fotos juntos, comiendo, viendo películas y paseando con los niños. Acordaron que tendrían la custodia compartida. Lucía se mudó temporalmente a otro apartamento propiedad de Philipp: ahora eran Andreea y su bebé los que vivían en la gran mansión del diseñador.

Sin embargo, a medida que iban pasando las semanas, era evidente que Lucía no estaba bien. Empezó a perder mucho peso. Se le caía el pelo. Publicaba menos contenido. Cuando le preguntaron, admitió que no imaginaba lo duro que era ser madre soltera, y que haber pasado de un estilo de vida a otro tan radicalmente distinto había sido toda una lección de humildad. Criar a dos niños “con cero apoyo” era un trabajo de 24 horas al día. Estaba agotada, física y mentalmente, y se sentía sola. Luego dijo que estaría un tiempo alejada de las redes sociales.

¿Cómo que con cero apoyo?



En la fiesta de cumpleaños de Rouge, el pequeño, no había ni rastro de ella. “La madre ha estado aquí un rato y se ha ido”, dijo la madre de Philipp Plein en Instagram, que no soporta a Lucía y se refiere a ella como la ex stripper.

Entonces llegó el bombazo: la corte de Lugano había concedido a Philipp Plein la custodia de los niños. Lucía solo podía ver a sus hijos una vez por semana y bajo la supervisión de un asistente social y un psicólogo. Según el padre, así lo había decidido el juez, al ver las pruebas que demostraban que los niños le tenían terror a su madre. Libres de todo trauma, dijo, ahora sus hijos podían disfrutar de una vida estable, con él, Andreea y su hermanito, Hurricane.

¿Qué?



Las cuentas de Instagram de todos los implicados empezaron a echar humo. Nadie entendía nada. Los seguidores del drama Plein llevaban años viendo a una chica normal, atenta y cariñosa. El propio Philipp decía siempre que Lucía era incapaz de matar a una mosca, literalmente. Pero por otra parte, ¿cómo puede una madre perder la custodia de unos niños tan pequeños, a no ser que haya hecho algo terrible?

A partir de aquí, las historias difieren. Los dos han mentido y los dos han dicho medias verdades sin contexto. Cogiendo un poco de lo que ambos han reconocido y ha salido publicado, esta es la reconstrucción aproximada:

Philipp y Lucía ya estaban a punto de romper cuando ella se quedó embarazada del segundo niño. En algún momento, Philipp retomó el contacto con Andreea, su ex, pero por respeto a Lucía y su estado (lol), quiso mantener la relación en secreto. Cuando nació Rouge, el diseñador le contó a su novia como estaban las cosas. Lucía se lo tomó bien, pero cuando Andreea dio a luz, empezaron los problemas. Lucía tiene sangre en las venas, estaba enfadada por todo lo que había pasado, y ya no se mostraba tan cooperativa con la separación “amistosa”.

Philipp le ofreció un acuerdo de separación. Lucía recibiría 30.000 euros al mes, más servicio doméstico. También tendría todos los billetes de avión que ella quisiera para que sus amigos y su familia de Inglaterra vinieran a visitarla. A cambio, “solo” tenía que vivir al lado de él y de Andreea, en la casa de invitados de su propiedad. Philipp no quería ser un padre de fin de semana. Su intención era que todos sus hijos se criaran juntos y que las dos familias vivieran en armonía. Quería entrar y salir de casa de Lucía cuando quisiera, sin ceñirse a un horario, y que las madres de los niños se llevaran bien.

Visto lo visto, no se puede descartar que en el acuerdo no hubiera una cláusula de derecho a roce una noche o dos por semana, con opción a trío.

Lucía consideró la oferta denigrante. No quería ver a su ex jugar a las casitas con la mujer con la que la había engañado, ni vivir en el área de invitados mientras la otra se paseaba como la nueva señora de la casa. Como madre de sus hijos, pensaba que tenía derecho a un buen acuerdo económico, sin condiciones esperpénticas. Philip, en cambio, es de los que cree que siempre hay que pagar un precio por todo.

Llegó el mal rollo. Hasta que Lucía no firmara, no iba a recibir ni un euro, ni a disponer de la niñera y el chófer que había tenido hasta entonces. Lucía entendió eso como presión. Lo de repartirse a los niños amistosamente ya no funcionaba. Lucía no quería vivir en Suiza, donde no tenía a nadie. Tampoco le hacía gracia que los niños, sobre todo el pequeño, todavía un bebé, pasaran todo el tiempo que le tocaba al padre con Andreea. Philipp, que tiene más mundo, cedió un poco a fin de evitar lo inevitable. Si Lucía no quería vivir en su casa de invitados, de acuerdo. Fueron a ver dieciséis apartamentos de lujo, pero a ella no le gustó ninguno. Habló con sus ex suegros, ¿no podían convencer a su hija de que entrara en razón?

Ya no podían hablar sin pelearse. Un día, en mitad de una discusión, Lucía cogió el móvil y empezó a grabar. En el audio se oye a Philipp decirle a su ex: “¿Seguro que quieres jugar a esto? ¿Estás segura? Te doy una oportunidad para que pares este juego ahora, porque vas a perder, te lo juro por mi vida. Lo que estás haciendo es ridículo. Como sigas así, te lo voy a quitar todo, y tendrás que ir a los juzgados por cualquier cosa. No te estoy amenazando, te estoy avisando, porque es lo que va a pasar”.



Alguien aconsejó a Lucía que volviera al Reino Unido con los niños. Desde allí podría negociar otro convenio. Lucía fue retirando dinero en efectivo de sus tarjetas de crédito (que estaban a nombre de él) para enviárselo a su madre y para meterlo en su cuenta de PayPal. La cantidad que movió está entre los 50.000 y los 100.000 euros. Cuando Philipp vio los movimientos de la visa (desde lo del abrigo de piel de Justyna estaba bien atento), hizo sus indagaciones y se enteró de lo que su ex pretendía hacer. Además, descubrió que Lucía había pedido una orden de alejamiento.

Sus abogados contraatacaron rápidamente pidiendo la custodia total de Rocket y Rouge, alegando que la madre no estaba capacitada para cuidar de ellos. Presentaron un reporte policial firmado por tres testigos y con fotografías que mostraban que el piso de Lucía estaba “en condiciones catastróficas”, con ropa interior tirada por el suelo, restos de comida y los baños sin limpiar. Se llevaba a los niños a dormir a casa de personas que el padre no conocía (una prima). Los había sacado del país a escondidas (de nuevo, para ir a ver a la prima, que vive en Italia, a un ahora de Lugano). Tenía malos hábitos.

El juez pidió que se evaluara a los niños. Después de leer el informe del psiquiatra infantil, que decía que estaban alterados e inestables por culpa de la madre, le otorgó la custodia provisional a Philipp Plein. Como también quedó probado que Lucía quería llevárselos a Inglaterra, las visitas serían controladas por riesgo de secuestro parental.



Hay que mencionar que Philipp Plein tiene un hijo de trece años, Romeo, que vive con su madre, Fernanda Rigón, en Brasil. Cuando Philipp y ella rompieron, Fernanda cogió al niño y volvió a su país. Philipp pasó años luchando por traer a Romeo de vuelta a Europa, negándose a pasarle ninguna pensión a la madre mientras tanto. Fernanda ganó: no solo se quedó con la custodia de su hijo, sino que consiguió la franquicia Philipp Plein Brasil, lo que la convirtió en millonaria. Por mucho que ahora los dos se lleven bien, no hace falta ser Einstein para entender que lo que pasó con Romeo ha tenido mucho que ver con lo que el padre ha decidido hacer ahora.

Fernanda Rigón, cabe destacar, es una mujer normal y trabajadora, no una chica espectacular. De hecho, fueron sus contactos los que ayudaron a Philipp a abrir su espantosa empresa. Ella ha pedido que la dejen al margen de todo este asunto.



La que no ha sido tan inteligente ha sido Morgan Osman. Cuando se enteró de lo que había pasado, como madre, se sintió enferma de pena por Lucía. Dijo que su ex es “un patético ser humano y sociópata” que le “lava el cerebro” a los niños dándoles chucherías para desayunar y diciéndoles que su madre es “un monstruo”. No parará nunca porque todo es “una cuestión de ego”. “Que te jodan Philipp, a ti, a tu asquerosa familia y a tu amante/niñera”, escribió, después de amenazar con contar todo lo que sabía de él y de sus empresas. Philipp respondió con una carta de cese y desiste y enviándole pizzas por Uber Eats a las dos de la mañana, para horror del marido de Morgan, que no entendía qué hacían todos esos repartidores en la puerta de su casa. Al final, Morgan tuvo que rectificar y pedir disculpas.

Lucía dice que Philipp le ha quitado los niños sin motivo. Solo es una madre sin recursos ni experiencia luchando contra un multimillonario con ganas de venganza. Se está refugiando en la meditación, la pintura y la religión. Ha pedido a sus seguidores que recen por ella y ha abierto un GoFundMe para que la ayuden a pagar sus costas legales. La respuesta ha sido abrumadora. Ha recibido más de 60.000 euros en donativos, Georgina Rodríguez le ha dejado mensajes de apoyo y la asociación suiza de la copaternidad (AGNA) se ha ofrecido a asesorarla.

Pero parece que da igual, porque la situación de la madre no solo no ha mejorado, sino que ha ido a peor. Ya ha perdido los derechos de visita al completo, después de que una asistenta social redactara un informe en su contra. Lleva ocho meses sin verlos. Solo puede hablar por teléfono con el pequeño y las llamadas también están controladas por profesionales. Y como no tiene la custodia, el padre no tiene por qué darle dinero ni dejar que viva en su apartamento. De hecho, acaba de desahuciarla.

Philipp dice que se ha portado “como un caballero” hasta el final. Incluso después de que le dieran la custodia a él le ofreció a Lucía 4000 euros para que se fuera de su apartamento y alquilara otra cosa. Lucía se negó porque, por lo que a ella respectaba, aquel sitio era su domicilio legal y el de sus hijos. Philipp también le ofreció un empleo con “un buen salario”, pero ella lo había rechazado. Sin casa ni trabajo, lo tiene difícil para demostrar que puede darle un hogar estable a los niños. Lo que ella tiene que hacer ahora, dice el padre, es ponerse a trabajar y recuperar el vínculo con sus hijos siguiendo los pasos que la corte de Lugano ha determinado, en lugar de pedir apoyo en las redes sociales.

Para empeorar aún más las cosas, el propietario de la web The Dirty, Nik Riche, se ha interesado por el problema de Lucía, convirtiéndolo en su propia guerra personal. Su podcast y su Instagram con más de medio millón de seguidores están centrados en padres ricos y vengativos que asfixian a las madres de sus hijos en los juzgados. Quiere justicia para Lucía y está usando su plataforma para ayudarla. Lo malo es que lo está haciendo atacando a Philipp Plein mañana y noche, llamándole PeePee, burlándose de sus tiendas vacías, entrevistando a los ex novios de Andreea, subiendo vídeos de él grabados por Lucía sin su permiso… y naturalmente, todo eso lo único que hace es que Philipp esté cada día más enfadado y considere a Lucía personalmente responsable. Toda su familia ha recibido amenazas de muerte, y han tenido que desactivar los comentarios de Instagram. La culpable, dice Philipp, es Lucía, por haber hablado mal de él en público y haber iniciado “una campaña de odio” en su contra.



De hecho, Philipp ha dado unos cuantos pasos más para ponerle las cosas aún más difíciles a la madre de sus hijos. Ya la ha denunciado por los 50.000 euros que sacó de su visa y por los gastos absurdos que hizo en esa época, como un tratamiento para las pestañas de 2500 euros (¿cuál?).

Aún así, el juez suizo debe ver algo injusto en todo esto, porque Philipp ha tenido que presentar las facturas de todas las joyas de Cartier y Tiffany que le ha comprado a Lucía, para demostrar que no la ha dejado con una mano delante y otra detrás. La familia de Lucía asegura que las joyas son falsas. Se lo dijeron cuando fue a venderlas.

Mi opinión es que todo pinta pésimamente para la madre. Está atrapada en un callejón sin salida. Philipp Plein afirma que su dinero no importa porque Suiza es el país más cuadriculado del mundo. Es imposible corromper a nadie, y mucho menos a un juez. La justicia ha actuado de oficio al ver los documentos y pruebas médicas en contra de Lucía. Quizá, pero tiene unos carísimos abogados que saben qué teclas pulsar. Dicen que en los interrogatorios han sabido provocar a la madre y hacer que pierda los papeles, lo que no ayuda nada a su causa. Y en la última audiencia para revisar el caso de la custodia, como había un grupo de madres con pancartas de apoyo a Lucía a la salida, Philipp dijo temer por su integridad física. Revisión aplazada hasta nuevo aviso. Más tiempo que hará que los niños se olviden de su madre.



Bien, de vuelta a la temática de este blog. ¿Hay algo referente a la belleza (o a la ausencia de ella) de lo que se pueda hablar? Pues sí. Parece ser que Andreea Sasu está sufriendo las consecuencias de una mala intervención estética. Lleva meses entrando y saliendo del hospital; incluso fue trasladada de urgencia a Berlín para tratar una infección que los médicos de Mónaco no podían detener. Ya ha sido operada siete veces, aunque está fuera de peligro. El motivo son unas inyecciones de aumento de glúteos que han migrado a otras partes de su cuerpo, aunque la prensa alemana dice que es por una cirugía de abdomen.

Su rinoplastia tampoco ha evolucionado bien. El tabique ha colapsado, dejándole la nariz plana y ancha, tipo boxeador. De nuevo, lo sabemos gracias a Morgan, que mostró los mensajes de Andreea preguntándole si conocía a un buen cirujano de revisiones (después de su propio drama en 2017, las dos se llevaban bien y hablaban de vez en cuando).

Andreea también tuvo problemas por culpa de su operación de aumento de busto. Cuando Philipp la dejó la primera vez, las agencias de modelos le dieron con la puerta en las narices al ver los inmensos implantes que su novio le había hecho ponerse, pero Andreea no quiso quitárselos. Por suerte, consiguió trabajo en la televisión italiana, donde los pechos súper grandes siempre son bienvenidos, y como vuelve a estar con Philipp, al final ha resultado una decisión acertada para sus intereses. Sin duda, él la habría metido corriendo en el quirófano otra vez.



En cuanto a Philipp Plein, dicen que se ha hecho un lifting que no le ha quedado bien, pero yo creo que es más bien bótox mal puesto. El bótox en el contorno de ojos causa lo que en ingles se llama chipmunk cheeks. Al sonreír, los músculos no se mueven en sintonía con los ojos y la mejilla se queda congelada a medio camino, inflándose de forma desproporcionada. Le pasa a muchísima gente, pero tardan en darse cuenta, quizá porque no entienden la relación.



También se ha hecho un injerto capilar, como demuestran estas imágenes. Es curioso porque estaba mejor antes, aunque estuviera perdiendo pelo. A veces es mejor dejar estas cosas en paz y empezar a comprar gorras, como Enrique Iglesias.



¿Qué va a pasar ahora? Quién sabe. La última novedad es la aparición de una nueva chica espectacular, Alessandra DiFrancia. Philipp ya le ha prestado un Ferrari y la tiene cómodamente instalada en su picadero de Mónaco. Y para que nadie diga que no tiene sentimientos, solo la ha llevado a la mansión de Cannes cuando Andreea ha estado ingresada en el hospital.

Esto… wow. No solo es clavadita a Andreea, sino que las dos trabajaron juntas en el programa de la televisión italiana. Es todo bastante espeluznante.



La verdad es que de todas estas novias, es la peor de todas. Supongo que el paso tiempo también les afecta a ellos, porque cae la belleza de sus conquistas. Hace una década, las chicas que hacían cola para estar con él eran realmente guapas. Y no nos olvidemos de Madalina Ghenea.

Bien, agradezco las horas de distracción que me ha aportado escribir esto. Ha sido un placer.

Mis mejores deseos para los pequeñines Rocket y Rouge.

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4 Comments
  1. Uyyy, o sea que lo que tiene la Andrea in sus pompis son biopolimeros 🤯🤯 por otro lado, que triste el caso de lucia y que hombre tan maquiavélico es Philip. (Btw, esa Alessandra se parece a la muñequita del Cadáver de la novia) 🙈🙈🙈

  2. Why his family hate Lucia so much? It doesn’t make any sense
    Unfortunately it’s too late for everything 🙁
    She should have been smarter

  3. Da un gusto leerte… sigue haciéndolo más a menudo por favor!!!! Vuelve a tus años donde había posts semanales!

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