Acaba de estrenarse María, Reina de Escocia, la película que cuenta la vida y milagros de la pobre María Estuardo. Me parece un buen momento para hablar de cómo era el ideal de belleza en la época Tudor.
Popularmente se conoce como la era Tudor al reinado de la formidable reina Isabel I, que dio comienzo en 1558 y terminó con su muerte en 1603. Pero en realidad, la dinastía se hizo con el trono de Inglaterra en 1485, gracias a la inteligencia y carácter luchador del abuelo de Isabel, Enrique VII, que venció al ejército de Ricardo III en la batalla de Bosworth. Luego llegó el otro Enrique, el octavo, famoso por haber tenido seis esposas, de las cuales decapitó a dos. Una de ellas, Ana Bolena, fue la madre de Isabel I.
La reina Isabel gobernó con eficacia, sentido común y destreza durante cuarenta y cuatro años. Sigue siendo considerada la monarca más importante de la historia de Inglaterra.
En cualquier etapa de la historia de la humanidad han sido siempre las reinas las que han marcado la tendencia, pero en el caso de Isabel, al tratarse de una regente por derecho propio y no una consorte, la moda Tudor estuvo aún más dominada por su gusto personal. Un gusto que, como veremos ahora, era el de una mujer peculiar y voluble, con muchas manías y obsesiones.

Sabemos que Isabel Tudor era más atractiva que guapa, que era pelirroja como su padre, que tenía los ojos oscuros y no azules como siempre muestra el cine, que usaba pelucas y que llegó a la mediana edad con los dientes podridos y negros por culpa de su afición a los dulces.
El físico de Isabel que vemos en las películas y series depende del rigor histórico y de la cantidad de romanticismo que se desea mostrar. Cuanto más amor y pasión hay en la vida de la protagonista, más atractiva tiene que parecer para el público. Por eso, con Isabel suele omitirse un dato que no queda bien a la hora de rodar escenas cargadas de tensión sexual: que ya era calva a los treinta años. No empezó a usar pelucas de pelo rojo en la vejez, como habitualmente se cree, sino cuando todavía era una mujer joven. En María, Reina de Escocia muestran esa triste realidad; quizá, porque Isabel es la antagonista y no la heroína de la historia.
Esta calvicie prematura es sorprendente, ya que cuando fue coronada reina, a los 25 años, tenía el cabello por la cintura. Eso quiere decir que perdió el pelo en cuestión de unos años, quizá por el estrés de tener que reinar en un mundo todavía dominado por los hombres.


La piel blanca era un atributo muy deseado en la época Tudor, pero prácticamente imposible de conseguir. El protector solar no existía, la limpieza facial dejaba mucho que desear y la viruela era común. La piel estaba constantemente expuesta a los elementos y el frío inglés no perdonaba. Que una mujer llegara a la edad adulta con un cutis sin imperfecciones era raro. Ni siquiera las nobles lo lograban, de modo que para conseguir el objetivo era común utilizar una mezcla de plomo y vinagre para blanquear la piel que tenía mucho éxito entre la alta sociedad. Se cree que la toxicidad de la pasta de plomo fue la razón por la que muchas mujeres de la era Tudor no llegaban a los 50 años. Otra consecuencia de su uso es que a largo plazo la piel se volvía grisácea y arrugada. Cuando las consecuencias se hicieron evidentes para todo el mundo, se buscó una alternativa a base de alumbre, ceniza de estaño y clara de huevo. La clara de huevo, según los archivos, actuaba como iluminador natural para dejar la piel brillante y luminosa.
El colorete se obtenía fácilmente con bermellón, pero el uso que las señoras Tudor hacían de él rozaba lo esperpéntico. Un satírico isabelino comentó una vez que para pintar un cuadro no hacía falta utilizar pintura, sino pasar un dedo por las mejillas de cualquier mujer.

La reina Isabel estaba totalmente obsesionada por la belleza y eso traía de cabeza a sus damas, que tenían órdenes de ir guapas, pero con colores poco llamativos, para no eclipsarla. Como Isabel se cambiaba de vestido un mínimo de tres veces por jornada, sus mujeres perdían cuatro horas diarias acicalándola. Viendo los retratos de la reina, ese dato no debería sorprender. A Isabel le gustaba, como a su padre Enrique VIII, ser extravagante para transmitir riqueza y poder. Llevaba filas de brazaletes, corsés rígidos, gorgueras en el cuello, mangas voluminosas, abanicos pegados y, además, fue la primera mujer de Inglaterra en llevar reloj de pulsera.
Esa ostentación complicó la vida de muchas mujeres de la corte, que tenían que seguir la moda que la reina imponía, pero asegurándose al mismo tiempo de no vestir de forma más ostentosa que ella. Una dama fue expulsada de palacio por llevar un atrevido vestido de color rojo rubí.
Aquí puede verse el cambio en la moda Tudor desde antes de que Isabel ascendiera al trono hasta unos años después.



Isabel nunca pudo soportar la vejez. Ordenó que fabricaran una plantilla para que los artistas pudieran hacer sus retratos; es decir, prohibido pintar nada que se acercara a la realidad. Su secretario Robert Cecil envió el siguiente aviso a todos los pintores del reino en 1600, cuando Isabel ya tenía más de sesenta años: “Su Majestad ordena que dejen de hacer retratos de ella ya que ningún pintor ha sido capaz de plasmar su belleza y encanto. Por lo tanto, la reina prohibe mostrar los retratos feos hasta que se mejoren”.
Los retratos eran de suma importancia para la reina porque los embajadores se los llevaban para enseñárselos a otros monarcas europeos. Los últimos que aprobó antes de morir fueron los únicos que la retrataron con la cara joven y sin arrugas, como cuando tenía menos años. Pero, luego, cuando llegaba el momento de mostrar los cuadros a sus señores, los embajadores avisaban de que el aspecto de Isabel que se veía sobre el lienzo no tenía nada que ver con la realidad: “Aunque en el cuadro no lo parezca la reina tiene la cara demacrada y alargada, llena de arrugas, los ojos muy pequeños, los labios estrechos y los dientes negros por el azúcar…”, decían.
Sin embargo, en uno de sus últimos retratos, realizado en 1595, se puede ver que la pintaron como una mujer de su edad.

Si alguien quiere entender una de las razones de la rivalidad entre Isabel y María Estuardo, hay pruebas de que la reina de Inglaterra se puso muy celosa cuando se enteró de que María era más alta que ella y que también, como Isabel, tenía unas preciosas manos, de dedos largos y finos.


¿Qué opináis del maquillaje de la época Tudor?







Que buen post daiquiri! Vaya pinta terrible tenían las “cremas” para blanquear la piel . Las mujeres hemos hecho locuras por la belleza a lo largo de la historia .
Yo estoy deseando verla. Estas entradas sobre la belleza en la historia me encantan.
Qué buen post, y qué maravilla en el del imperio romano!
Me encanta! Justo vengo de ver la seria The White Princess y acabo de empezar los Tudor, así que este post me viene que ni pintado.
Todo lo que versa sobre las monarquías europeas me fascina. Mientras leo sobre esas época me imagino cómo sería vivir en ese entonces, con sus costumbres y el vestuario (y la poca higiene). Mi familia siempre me ha dicho que he nacido en la época equivocada, por todo lo que me gusta el pasado medieval.
Por supuesto, estoy deseando ver la peli 🙂
Daiquiri (o chicas) que peliculas sobre Isabel recomendais? ?
Busca “The Virgin Queen” en Youtube, te saldrá una película para televisión de 4 capítulos. Está en inglés pero tiene subtítulos en castellano y encima sale Tom Hardy…
echaba de menos estos post!!!
Tremendo!
Si Isabel I hiciese un salto cuántico podría tener una larga conversación con Madonna, seguro se llevan divino y esta última le aportaba algún tip valioso…
A mí me fastidiaba mucho enterarme de la “verdad” física de las monarcas en mi época universitaria, porque idolatraba a estas mujeres ; Isabel I, Catalina la grande, Leonor de Aquitania, Juana de Borgoña, y la mismísimas Juana la Loca y Duquesas de Alba. También la historia de la reina Maria Teresa de Austria es interesantísima.
El tema es que eran super poderosas , pero con lo claros límites de la época, y tan refinadas y educadas que comprendían perfectamente que habían cientos de mujeres a su alrededor muchísimo más bellas. Eso tiene que haber sido muy duro para ellas
Además que la gente “del pueblo” no pudiese acceder a los venenos de la belleza, cómo el azúcar y otros lujos de la época , así que envejecían mucho mejor.
Son apasionantes estas entradas…gracias Daiquiri !.
Buenísima tu comparación con Madonna, Olga. Me recuerda que cuando fue entrevistada en España hace muchos años por Belinda Washington exigió que ésta llevara cabello oscuro y liso para así destacar sus ondas rubias. Por entonces deslumbraba con su disco Ray of Light y claro, había que controlarlo todo… Quienes reconocen su éxito explican que reside precisamente en esa capacidad de controlar hasta el más pequeño de los detalles y en su constancia.
Por cierto, me gustaron mucho tus tips de belleza. Gracias por la generosidad que te hizo compartirlos. Espero un post con los de Mundana o Laura Madrid, que auguro serán muy útiles!! (Ahí lo dejo…)
Daiquiri! Crees que Miranda Kerr se ha hecho algo en la cara? La noto rara… como si estuviera hinchada, besitos