La Belleza en la Época Eduardiana

La Belleza en la Época Eduardiana

La era eduardiana estuvo marcada por los excesos y el glamour: por eso se conoce como la Belle Epoque. ¿Cómo se cuidaban las mujeres en esa época y cuáles fueron los cosméticos tendencia?

En realidad, la época eduardiana no fue tan transcendental como puede parecer ya que duró solo nueve años. Comprende un periodo que cubre el hundimiento del Titanic y se extiende hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Eduardo VII subió al trono después de que su madre, Victoria, reinara durante más de seis décadas. Eso hizo que el nuevo rey fuera coronado con nada más y nada menos que 59 años, un récord que un día superará el príncipe Carlos.

Como la era victoriana estuvo marcada por la castidad y el apego exceso por guardar las apariencias, Inglaterra recibió el cambio como si de una bocanada de aire fresco se tratara. Los eduardianos estaban deseando disfrutar del libertinaje. El rey Eduardo era un gran amante de los placeres y de la sensualidad y eso se reflejó claramente en el comportamiento de la alta sociedad durante su reinado.

Belleza Eduardiana

Como en cualquier época de la historia, la belleza era un bien apreciado y deseado. Las mujeres querían mantener la juventud y la frescura y, a diferencia de las victorianas, ya no necesitaban arsénico para conseguirlo. El ritual de belleza para mujeres de la época eduardiana estaba basado en los siguientes puntos y objetivos:

  • Masajear cuello, rostro, párpados y brazos.
  • Lavar el cabello en seco.
  • Hacer la manicura.
  • Hidratar las arrugas.
  • Mantener una cintura diminuta.
  • Aplicar rojo de labios y polvos fijadores.
  • Arreglar las cejas.
Cosmetica en la Era Eduardiana

El truco de belleza más popular de la era eduardiana salía en todas las publicaciones femeninas y consistía en mezclar aceite de almendras, cera y benzoin. El resultado era una pasta que funcionaba como crema despigmentante facial. Si la mujer en cuestión necesitaba una dosis extra de hidratación, podía añadir un poco de lanolina y dejar que la crema actuara durante toda la noche.

El consejo venía acompañado de una siniestra advertencia: las mujeres mayores de 25 años tenían que masajear la garganta con la crema durante diez minutos, día y noche. Así evitaban el doble mentón que salía por culpa «de la edad».

Caminar bajo la lluvia para que el agua fría tonificara y despertara los tejidos era otra recomendación para parecer más joven. Las eduardianas más avispadas incluso tenían su propio aparato para realizar masajes faciales en casa, como el rodillo de jade que está tan de moda ahora.

Las Mujeres Eduardianas y sus Trucos de Belleza

El must de la época fue algo llamado Pompeian Night Cream. Era una crema fría a base de benzaldehyde, carmín y ácido benzoico. Prometía un cutis luminoso y sin imperfecciones. Gracias al éxito de ventas del producto, la gama se amplió rápidamente con un tónico para el cabello hecho de alcohol, quinina y pimiento. 

Gracias a los avances del sector, ahora se sabe que la formulación de la famosa crema en realidad no era nada del otro mundo. Si las mujeres eduardianas notaban la piel mejor era simplemente por la ligera exfoliación que hacía la crema.

La Crema Pompeian Night Cream

Las arrugas se consideraban el resultado de algún desorden interno y seguir una alimentación rica en grasas como la leche, la nata y el aceite era la solución más fácil para prevenir su aparición. Otros problemas dermatológicos como las verrugas, los lunares, el acné y las venas varicosas se trataban con una aguja eléctrica.

El exceso de peso traía de cabeza a las mujeres eduardianas porque las comidas y cenas eran un acontecimiento social y las cantidades eran muy abundantes. La creatividad también era común para ofrecer platos vistosos y exuberantes hasta el punto de resultar indigestos. La dieta estrella de la década fue el regimen del Dr Schweninger. Consistía en comer carnes magras, cebollas, aceitunas, huevos escalfados, leche desnatada, vinagre y pan duro. Para no engordar, había que evitar las sopas consistentes, el pan blanco, el azúcar y la carne de cerdo.

La Comida en el Titanic

La película eduardiana más famosa es Titanic, claro está. Cuando James Cameron empezó los preparativos para rodarla, una de sus obsesiones fue que la ambientación fuese perfecta e históricamente precisa. Con el vestuario, no fue nada fácil. El equipo inicial de cinco empleados tuvo que ampliarse a cincuenta cuando la producción se dio cuenta de que encontrar prendas y accesorios eduardianos por todo el planeta no era tan fácil como habían pensado.

Uno de los detalles más inteligentes a la hora de diseñar el vestuario de Titanic fue entender que las mujeres pobres, es decir, las pasajeras de tercera clase, iban más atrasadas con las tendencias que las ricas. Eso quiere decir que las mujeres ricas vestían a la eduardiana, pero las pobres seguían llevando las ropas anticuadas de finales de la era victoriana. La moda de las personas que no tenían dinero era no ir a la moda. 

El asunto de los sombreros trajo de cabeza a James Cameron. Ninguna mujer eduardiana se dejaba ver de día sin sombrero. James Cameron, por motivos obvios, no quería que Kate Winslet llevara sombrero en todas las escenas. Como sucede con las películas de la Edad Media, los tocados, velos y sombreros que simbolizan la modestia de la mujer son un problema. Hacen que las actrices parezcan menos atractivas a ojos del publico y dificultan las escenas en las que hay besos y pasión.

El director decidió que le daba lo mismo que dejar a Rose DeWitt Bukater con el cabello suelto fuera poco rigurosa desde el punto de vista histórico. Por eso solo vemos a Kate Winslet con sombrero en la primera escena. 

El Vestuario de Rose en Titanic

La reina consorte de rey Eduardo VII, Alejandra, tuvo mucha influencia en la forma de vestir y de arreglarse de las mujeres de la época. Tenía cincuenta y siete años cuando fue coronada, pero el pueblo la conocía bien. Había sido princesa de Gales durante décadas. Ella puso de moda los chokers, que usaba para ocultar una cicatriz de la infancia que tenía en el cuello, y el peinado de flequillo rizado y voluminoso.

La reina estaba orgullosa de aparentar muchos años menos de los que tenía. Llevó esa obsesión por parecer joven hasta el extremo. Lucía maquillajes pesados incluso de día y cubría su cutis con velos. La gente la llamaba la mujer embalsamada.

Reina Alejandra

Nadie sabía que esa etapa de felicidad iba a durar tan poco. Después llegó la guerra y de la crisis económica de los años 20. Eso hizo que la época eduardiana se recordara durante décadas con muchísima nostalgia. La Belle Epoque fue corta pero intensa. Fue un periodo de felicidad en el que la vida consistía solo en disfrutar y pasarlo bien. Y luego se acabó.

9 Comments
  1. Me encanta la época Edwardiana, siento que fue una época en la cual se cuidaban más, le daban más importancia a la piel. He visto muchas fotografías Edwardianas y la mayoría tiene un aspecto muy saludable y bonito, debe de ser porque la mayoría de los ingredientes que usaban eran naturales y no como ahora que las compañías sólo venden productos con aceite mineral, parafina líquida, siliconas, parabenos, entre otros.
    Te recomiendo que cheques canales en YT como «TheLongHairedFlapper», «LBCC Historical» «Karolina Zebrowska», dan muchos datos históricos y tips que te podrían interesar, ahora hanlando de sólo cuidados de piel te recomiendo «Secrets and Colors by Miriam», gracias a ese canal he aprendido mucho y me cuido más que nunca. Saludos

  2. ¿Podrías hablarnos algún día de Kate Winslet, Catherine Zeta Jones, Mónica Belluci y Penélope Cruz?

  3. (*•.¸♥¸.•*´) oSTRAS JUSTO LO QUE PENSABA MIENTRAS LEIA EL ARTICULO! —-> QUE VOY DIRECTA A VER TITANIC YA! 😀 (*•.¸♥¸.•*´)

  4. Por cierto… ME SUMO A «M»…. ¡Queremos un post sobre Catherine Z-Jones ya! (y los últimos retoques estéticos que se ha hecho)

  5. Antes de nada felicitarte por el blog, eres un gran descubrimiento. Hablaras algún día de Cindy Kimberly? Me fascina su belleza y quizás nos puedas revelar alguna de sus claves

  6. desde mi punto de vista las mujeres de esa época eran demasiado atractivas esas insinuación de sus largos y sinuosos vestidos hacían verlas sexys. Hay una modelo y actriz descubierta por el dibujante Charles Dana Gibson me refiero a Camille Clifford ella era demasiado hermosa si hubiese tenido la oportunidad de haberla conocido sería muy feliz

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