El Ritual de Belleza de la Reina Ester

El Ritual de Belleza de la Reina Ester

Nunca he podido con los personajes del Antiguo Testamento, y eso que me apasiona la historia. Los personajes bíblicos son superiores a mis fuerzas: me aburren soberanamente. Pero me he quedado fascinada al leer que la reina Ester, la mujer pobre que de la nada consiguió casarse con un rey, tuvo que someterse a ritual de belleza de doce meses antes de conocer a su futuro marido. La historia es tan interesante que tenía que hablar de ella en el blog.

Seguramente conocéis El Libro de Ester, el texto hebreo en el que se narra su historia. Ester era una doncella judía que vivió en los tiempos del Imperio Persa. Cuando el rey se cansó de su esposa, la desobediente Vasti, ordenó a sus hombres que reclutaran a todas las muchachas vírgenes y hermosas que encontraran por la ciudad: una de ellas se convertiría en su nueva reina. ¿Qué decir al respecto? Cada hombre tiene sus métodos para encontrar pareja.

 

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Pero el rey no pensaba conformarse con la primera pordiosera que llegara. Exigió que las reclutadas estuvieran en buenas condiciones físicas, y que solo se presentaran ante él cuando estuvieran perfectas. En esa zona, el calor, el viento y la arena causaban estragos en el rostro de las mujeres, y la falta de agua tampoco ayudaba. El Imperio Persa se extendía desde el este de la India hasta Grecia, así que todas las doncellas venían de zonas difíciles: o demasiado secas o extremadamente húmedas. Un baño rápido y un poco de maquillaje no iban a acabar con la mugre acumulada durante años, ni con las arrugas y la sequedad del cutis.

Había que llevar a cabo un extreme make-over con todas las jovencitas seleccionadas. Por supuesto, la mayoría de las muchachas eran de familias pobres. Ningún oficial del ejército del rey se atrevería a llevarse a las hijas vírgenes de familias ricas o nobles. Por lo tanto, es evidente que las doncellas elegidas para el casting real habían vivido siempre en pésimas condiciones higiénicas.

 

 

Así pues, el eunuco del harén ordenó que todas las muchachas pasaran por un intenso proceso de embellecimiento que iba a tener una duración de… doce meses. Una operación pibón en toda regla, de las extremas. “Antes de que cualquier mujer se presente ante el rey, tendrá que completar los doce meses de tratamientos de belleza prescritos, seis meses con aceite de mirra y seis meses con perfumes y cosméticos” (Libro de Ester, 2:12).

Había que paliar los efectos del sol y el viento; el cuidado facial era lo primero, al ser la parte más castigada por las condiciones adversas, y por ser lo primero en lo que el rey se fijaría. Una profunda exfoliación a base de aceites dejó los rostros de las chicas al descubierto. Cualquier imperfección, arruga o problema de piel quedaba a la vista y podía ser tratado en profundidad. Esto hace pensar en tremendas capas de suciedad acumulada, pero es tal y cual lo explico. Los libros de la Reina Ester lo certifican.

Al parecer, en esa parte del tratamiento abundaron los aceites con propiedades anti-fúngicas y desinfectantes. 

 

 

Otra parte importante del proceso tuvo que ver con la alimentación. Las clases bajas del Imperio estaban acostumbradas a comer alimentos grasientos y mal cocinados, casi imposibles de digerir. Esas malas digestiones provocaban una sudoración excesiva y maloliente que se terminaba impregnando en la dermis. La decisión fue la de proporcionar a las chicas platos ligeros y saludables, combinados con baños de agua caliente para abrir los poros y purificar la piel. El plan detox bíblico.

Los aceites estrella: el aceite de oliva y el aceite de mirra. Ya conocemos de sobra los beneficios del aceite de oliva, ¿pero qué hay del aceite de mirra? Su uso ha ido decayendo con los siglos, pero la mirra ha sido uno de los bienes más preciados en la Antigüedad, una resina multi-usos que se utilizaba para todo: para fabricar ungüentos y perfumes, para tratar la disentería, e incluso como método abortivo natural. Es muy probable que muchas de sus supuestas cualidades no existieran en realidad, pero no se puede negar que la mirra tenía valiosisimas propiedades medicinales.

 

 

El desenlace de la historia ya os lo podéis imaginar. Ester se salió con la suya y fue la elegida por el rey para ser su segunda esposa. Había empezado la leyenda. Como soberana, la reina Ester continuó utilizando el aceite de mirra para hidratar su piel y con fines terapéuticos, sobre todo antes de las oraciones y de los rituales de ayuno. Está demostrado que la inhalación y el uso tópico del aceite de mirra tienen un efecto calmante, aumentan la seguridad y la confianza y promueven las emociones saludables.

El ritual de belleza de la reina Ester ha inspirado múltiples líneas de cosmética: uno de los más vendidos es el aceite de oliva creado a partir de árboles de olivo de Galilea. También existen otras versiones más sofisticadas del aceite de la reina, como el aceite de mirra Haddasah, presentado en una botella de cristal y metal con piedras preciosas de imitación. Es un aceite especial para ungir la piel antes de la oración. La unción tiene fines religiosos y se utiliza como símbolo de santificación, pero nunca hay que obviar sus beneficios cosméticos: no deja de ser un producto que nutre la piel.

aceite reina ester Planear una escapada a Jerusalem para hacernos con unas cuantas provisiones de aceite de mirra no parece algo viable, pero siempre tenemos alternativas. La firma de aceites naturales de lujo Alqvimia tiene a la mirra presente en varias de las composiciones de sus productos más famosos, como el aceite Reina de Egipto. Para que podamos sentirnos como la reina Ester durante esas largas noches de preparación, antes de estar entre los brazos de su futuro esposo.

Habrá que hacer un pensamiento. Si las reinas usaban aceites, nosotras también.

 

5 Comments
  1. Que interesante !!!muy bueno lo de detox bíblico jajaja podrías hacer otro libro con los tratamientos de belleza a lo largo de la historia

  2. Me divierte cómo cuentas las vidas de los personajes históricos. ¡Sigue así!

  3. Adoro todo lo relacionado con aceites cosméticos!, soy una fan absoluta y creo que he gastado más de lo debiese , ( aunque nunca es demasiado ), en estos productos. Siempre los siento mucho más lujosos, más ligados a una parte femenina de rito y relajación, además de la impronta terapéutica claro está. La línea de la reina de Egipto de Alqvimia es maravillosa, en especial el fluído reafirmante , puro lujo!. Gracias Daiquiri .

    1. Te refieres al aceite reafirmante? Me gustaría darle una oportunidad, que tal es?

  4. Amo los aceites y creo mis propiasueños mezclas y mi piel se suene siente genial

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