Los Trucos Para Deslumbrar de Maria Antonieta

Los Trucos Para Deslumbrar de Maria Antonieta

Maria Antonieta, qué poco te duró la alegría.

Menuda exageración la corte francesa del siglo XVIII. Con esos peinados altísimos, las pelucas blancas, la tez blanco nuclear, y las capas y capas de telas, bordados, cuentas, muselinas y faldas con circunferencias exageradas. Así es como vemos a Maria Antonieta: como una hortera.

Al principio, era una princesa austriaca típica, sencilla y nada ostentosa. Fue su necesidad de admiración lo que la llevó a vestir de forma más exagerada, convirtiendo la moda francesa en un esperpento.

Los retratos muestran a María Antonieta como una mujer de frente ancha, cabello rubio y ojos azules. Exaltaban una belleza que ni siquiera a ella le parecía real. “Me acaban de entregar mi último retrato: me parezco tan poco a él que no os lo puedo mandar”, escribió a su madre en 1774. Maria Antoniera era una mujer atractiva, pero tenía la nariz demasiado grande y la mandíbula prominente de los Habsburgo.

 

retrato de maria antonieta

 

Su piel tersa era la envidia de las mujeres de la corte. La reina la potenció convirtiéndose en una adicta a los polvos blancos. Dedicaba gran parte de su jornada al cuidado de su piel. Su cosmético estrella era algo llamado Eau Cosmetique de Pigeon. Era un agua de belleza que se preparaba con jugo de lirios, melón, pepino y limón; una pizca de habas y hojas de borraja, y el agua de ocho palomas hervidas. Sí, palomas.

Maria Antonieta copió la receta de las nobles danesas. Empezó a utilizar  el agua para lavar su rostro cada mañana. Después aplicaba un astringente y por último, un aclarante de la piel, Eau d’Ange, hecho a base de cognac, leche y clara de huevo.

 

 

En la bañera, se lavaba con un jabón de bergamota y ámbar. En el fondo de la bañera había una almohadilla rellena de piñones, semillas de lino y almendras dulces, para estimular la circulación de la sangre. A Maria Antonieta le obsesionaba la tersura de la piel. Incluso dormía con guantes llenos de cera y aceite de almendras para nutrir las manos.

Los perfumes también eran algo que hacían que perdiera la cabeza. En un palacio lleno de cientos de personas, el ambiente estaba cargado de malos olores. Maria Antonieta necesitaba tener siempre en sus aposentos flores frescas, popurrí y sacos perfumados de rosas, violetas y lavanda.

 

 

Como cualquier reina acomplejada, Maria Antonieta encontró en la moda una manera de demostrar quién mandaba en palacio. Era la única mujer de Versalles que podía permitirse el lujo de llevar lo que quisiera. Cualquier traje nuevo que luciera era inmediatamente imitado por el resto de las damas de la corte, y esa mezcla de admiración y envidia era algo adictivo para ella. Cada mañana, Maria Antonieta recibía un muestrario de telas para decidir cuál iba a usar ese día. Varias alcobas de Versalles se reservaban solo para almacenar sus vestidos y zapatos.

Su presupuesto para ropa era de 120.000 libras francesas. No tardó en duplicarlo. Contrató a una modista, Marie Jeanne Bertin, con la que pasaba horas analizando ropajes con los que deslumbrar a la corte. Juntas decidieron apostar por la extravagancia, dando preferencia a telas muy lujosas como la seda, el terciopelo y los adornos de Chantilly. Se cambiaba de vestido tres veces al día, y todas las semanas exigía veinte pares de guantes nuevos.

También le gustaba ponerse lunares de terciopelo junto a la boca.

 

 

Su peluquero, Leonard, llegaba cada mañana a Versalles cargado de peines, trozos de pelo de cabra, pomadas y agujas. El objetivo era lograr que el pelo de la reina fuera único.

El peinado que creó especialmente para María Antonieta se conocía como pouf. Era una peluca adornada de piedras preciosas que alcanzaba el metro de largo. Por las noches y en las reuniones privadas que tenían lugar en su dormitorio, con las personas de su círculo más íntimo, María Antonieta prescindía de las pelucas y lucía su melena al natural.

Las pelucas de la corte francesa fueron una imposición del rey Luis XIV para ocultar su calvicie. Menos de un siglo después ya eran imprescindibles para hombres y mujeres. Pero mientras los hombres podían estar medio calvos cuando se quitaban las pelucas, las mujeres estaban obligadas a mantener la belleza de sus cabelleras. Y una reina más que nadie. Para mantener su tono favorito, el rubio frambuesa, María Antonieta aplicaba una mezcla de ruibarbo, cúrcuma, azafrán y sándalo.

 

 

Seguro que la reina se acordó de su preciosa melena durante su juicio en 1789, cuando perdió el color para pasar a tener el pelo totalmente cubierto de canas. Ese fenómeno se conoce ahora como el síndrome de María Antonieta. Es un cambio que tiene lugar cuando empieza una situación de estrés extremo y tristeza.

Las vejaciones sufridas durante su encarcelamiento y la certeza de que iba a ser guillotinada, fueron suficientes para que llegara a su ejecución con el pelo completamente gris. Tenía solo 37 años.

 

 

¿Hay algún producto de la era de María Antonieta que podamos comprar en la actualidad? Al menos uno. Se trata de las velas Cire Trudon. La familia Trudon empezó a proporcionar velas a la realeza francesa en 1719. Durante los años siguientes continuaron siendo los proveedores de cera de Versalles. María Antonieta era su mejor clienta.

Sophia Coppola no dudó en incluir las velas de Cire Trudon en su película de 2006 Marie AntoinetteLa vela Trianon está directamente inspirada en los gustos de la reina, con notas de musk y flores blancas. La vela La Marquise es un homenaje a Madame de Pompadour, con aroma a verbena, limón, rosas y cedro.

 

 

Aunque el precio es casi prohibitivo, de unos 70 euros por vela, tener un objeto tan exquisito y de la época de Versalles es algo realmente especial. Cire Trudon es la firma comercial de velas más antigua del mundo. Saben lo que hacen, esto está claro.

¿Qué os parece la historia de Maria Antonieta?

5 Comments
  1. A mi también me gustan, la verdad que a pesar de todas las cosas, ingredientes y ungüentos naturales que parece que usaban no puedo evitar pensar en los olores que debía haber en los palacios, aggghh.
    Que preciosidad esas velas.

    1. Estoy a punto de comprarme la vela, estoy ahí dudando desde hace media hora jeje

  2. A mi tambien me encantan estos post ya que la historia me fascina y mas aun, si se centra en la belleza o vida de mujeres importantes.
    Me he quedado traumatizadisima con el aguita de palomas ??!!!!!

  3. DuBarry!, que venga la favorita del Rey!,seguro que tenía mucha más seguridad y aplomo que las nobles incluída la reina.
    La cantidad de excesos sin conciencia de María Antonieta será chocante durante toda la historia de la Humanidad, horroroso final para un despilfarro sin precedentes.

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