Lecciones de Belleza de Sexo en Nueva York

Lecciones de Belleza de Sexo en Nueva York

Hoy toca hacerle un homenaje a mi serie favorita, Sexo en Nueva York.

Es una serie que no me canso de ver nunca, una y otra vez. Me sé las frases de memoria y la he visto incluso en versión original, para no perderme ninguna expresión que se haya perdido por el doblaje. Pero aparte de esos diálogos inteligentes, los zapatos y las imágenes de Nueva York, ¿qué hay de los cabellos de las chicas, de su maquillaje, de sus ojos? ¿Qué tipo de apariencia física escogieron para ellas y por qué?  

Lo que no todo el mundo sabe es que cada pestaña, brillo de labios y tono de pelo estaba perfectamente estudiado para transmitir un mensaje y mostrar la evolución de los personajes.

He podido conocer muchos de esos detalles después de años buscando información. Algunos pude leerlos en el magnífico libro de curiosidades sobre Sexo en Nueva York Kiss and Tell, imprescindible para las fans de Carrie, Charlotte, Miranda y Samantha.

Es obvio que la primera temporada fue la más floja por falta de cash, mientras que la última fue la más espectacular en lo que a estilismo se refiere. Es normal: el éxito de la serie aumentó el presupuesto en moda, accesorios y maquillaje.

Sexo en Nueva York Serie
Sexo en Nueva York Curiosidades

Carrie: 

En la primera temporada, la columnista Carrie Bradshaw era una mujer normal y sin nada especial. Llevaba abrigos azul marino, faldas marrones, tops con estampado de leopardo, tacón bajo y vestidos baratos de color negro. Nada que ver con la adicta a la moda que veríamos después.

Es posible que este estilismo soso tuviera que ver con el libro de Candace Bushnell, Sex and the City: en la novela original, Carrie no siente ningún interés por la ropa.

Con el maquillaje y la peluquería tampoco había mucho que hacer. En principio, Carrie tenía que ser castaña, para que las cuatro amigas tuvieran todos los tonos de cabello: castaño, moreno, rubio y pelirrojo. Pero el marrón hacía que Sarah Jessica Parker pareciera del montón, así que le tiñeron de rubio.

El maquillaje era el normal de los 90, con sombra de ojos azul o con purpurina, y labiales mates.

Carrie Bradshaw First Season

A partir de la segunda temporada, ya se veía que la serie iba a ser algo grande. Además, Sarah Jessica Parker se convirtió en productora. Había llegado el momento de hacer que Carrie sacara las uñas física y emocionalmente.

Se tomó la decisión de explotar la sensualidad de Carrie Bradshaw, ya que durante la primera temporada había aparecido como una mujer que era un simple testigo de las aventuras de sus amigas sin apenas vivencias propias. En la segunda, Carrie ya tenía más personalidad… y por lo tanto, podía estar más buena.

Carrie Bradshaw Aidan
Carrie Bradshaw y Mr Big

Creo que es la mejor temporada de Carrie Bradshaw. Lleva el cabello rubio claro y largo, vestidos ajustados para marcar el cuerpo súper tonificado de Sarah Jessica Parker y el inseparable collar chapado en oro con su nombre. Casualmente, es la sesión más movida e interesante sexualmente para ella. Aparte de su relación con Mr. Big, tiene varias aventuras esporádicas.

Para mantener su piel fresca, las maquilladoras vaporizaban su rostro con agua Evian en las pausas del rodaje.

El cabello solo se lo cambian en algunos capítulos, coincidiendo con su desesperación por conseguir que la relación con Mr Big funcione. Mr Big es rico y sofisticado. En el fondo, ella no se siente a la altura.

En esos episodios, Carrie llevaba el pelo liso, un mensaje oculto para demostrar que el personaje se estaba convirtiendo en algo que no era en realidad. En cuanto la relación termina del todo, Carrie vuelve a los rizos.

Carrie Bradshaw Rizos
Carrie Bradshaw Pelo liso

En la tercera temporada de Sexo en Nueva York, y marcando el fin de la etapa anterior, la imagen de Carrie Bradshaw pasa a ser menos sensual y más centrada en la moda. Empieza a lucir bolsos realmente caros, joyas de Bvlgari, botas y sandalias extravagantes…

En cada capítulo llevaba siempre una flor en su atuendo. 

La Carrie sexy y desenfada solo vuelve en los últimos capítulos de la tercera temporada. Allí regresa al mundo de la soltería después de romper con Aidan y de tener un affair con Mr Big.

Está libre y quiere pasárselo bien. La pauta era: cabello con mucho volumen, complementos dorados y piel bronceada. El capítulo en el que las chicas van a Los Angeles es uno en los que sale más espectacular. Se inspiraron en Farrah Fawcett para encontrar el look perfecto.

Carrie Bradshaw Tercera Temporada Sexo en Nueva York
Carrie Bradshaw Mansion Playboy

En la cuarta temporada, llega el momento de mostrar el miedo de Carrie Bradshaw a quedarse soltera. Eligieron a propósito un maquillaje apagado, pálido y poco favorecedor. El objetivo era acompañar los bajones de ánimo ddel personaje.

Es la Carrie más caprichosa, quejica e insoportable de toda la serie. La imagen tenía que ser igual de poco atractiva. En esos primeros capítulos, Carrie llevaba la piel muy blanca y las cejas tupidas y oscuras, lo que daba tristeza a sus ojos.

Después, cuando vuelve con Aidan y empieza una de sus etapas más felices, Carrie vuelve a rejuvenecer. Regresan los modelitos extravagantes e incluso llegamos a verla son falda corta y calcetines altos a lo colegiala.

El look más sorprendente es el del capítulo The Good Fight. Vemos a Carrie con un postizo en la cabeza y con la sombra blanca típica que se pintaban las adolescentes en el instituto. Ésa que se hacía con un lápiz blanco de punta gruesa y que quedaba horrible. En realidad, solo era un estilismo que indicaba que Carrie Bradshaw todavía no estaba preparada para casarse. 

Miranda Sexo en Nueva York
Aidan Shaw Actor

La quinta temporada de Sexo en Nueva York es la de menos duración por el embarazo de Sarah Jessica Parker. Tuvieron que hacer malabarismos para que no se le notara la tripa. Por eso, en cada capítulo vemos siempre a Carrie con vestidos anchos, tapándose el vientre con bolsos y paraguas, o enfocada solo de frente.

Sarah Jessica Parker Embarazada

La sexta temporada es todo un despliegue de complementos de lujo, maquillaje, accesorios y joyas. La melena de Carrie pasa por distintas fases: más rubia, más oscura, con ondas, larga… Pero siempre está impecable y cuidada. También podemos ver que Sarah Jessica Parker se hizo algunos arreglos. Tenía la piel perfecta, lisa y con los brillos típicos de los rellenos. Sus dientes, perfectamente alineados y blancos, no tenían nada que ver con los dientes amarillentos que tenía al comienzo de la serie.

Dicen que Sarah Jessica Parker se operó los pechos como puesta a punto después de dar a luz.

Ahí podemos ver a la Carrie Bradshaw más guapa de toda la serie. Su maquillaje en casi todas sus escenas es una maravilla. Empezando por el iluminador plateado que llevaba siempre en lo alto de las mejillas. Se trataba de Copacabana de NARS.

También pudimos ver a Carrie con muchos distintos tipos de colorete y bronceador, algo que nunca había sucedido antes. Todo eso ayudó a que estuviera más espectacular que nunca.

La belleza de Carrie en la sexta temporada es el mejor ejemplo de la frase no hay mujer fea sino mal arreglada. Es increíble lo que unos retoques, un buen maquillaje y un estilismo perfecto pueden conseguir. La maquilladora de la sexta temporada, Judy Chin, apostó por resaltar las mejillas de Carrie con color y dejar el resto de la piel limpia para transmitir naturalidad.

Carrie y Big

Charlotte: 

La poca evolución de su personaje hace que su aspecto no cambie apenas. En el libro, se llama Charlotte Ross y es una británica que llega a Nueva York para encontrarse con que los hombres americanos son unos impresentables. En la serie, los productores la convirtieron en una galerista de arte clásica y conservadora de Connecticut, de apellido York.

Su look oficial era una media melena castaña, perfectamente cortada y con las puntas impecables.

Solo la vemos un poco diferente en la tercera temporada, cuando ya ha conseguido casarse pero es una mujer sexualmente frustrada, y se siente avergonzada por ello. Los estilistas transmitieron esos extremos de mujer recatada a salvaje cambiando su cabello en cada capítulo: de ondas gruesas a melena lisa, pasando por el estilo de las actrices de Hollywood de los años 40.

Charlotte York

Las maquilladoras recibieron instrucciones de crear siempre un maquillaje suave para Charlotte York. Se permitieron arriesgar un poco en la sexta temporada, cuando la vida de Charlotte cambia y por fin consigue lo que siempre ha querido. Utilizaron colores más fuertes y sofisticados, y la premisa fue siempre menos es más, pero ese menos tiene que ser perfecto. 

Ayudaba mucho que Kristin Davis fuera la actriz más guapa del reparto. No necesitaba gran cosa para estar perfecta.

Miranda: 

Es un personaje que sufre grandes cambios a lo largo de Sexo en Nueva York. Podemos verlo en su estilismo. Empieza como una joven abogada, centrada en el trabajo y con una actitud cínica hacia los hombres. Transmitieron esa rigidez sacando a Miranda siempre con los labios pintados de tonalidades feas de rojo.

En las siguientes temporadas, el maquillaje de Miranda se suavizó, pero siempre manteniendo algunas pautas, como la de no pintar sus ojos con sombra bajo ningún concepto. Eso era algo que no iba con el carácter de Miranda.

Mantener el pelirrojo de su melena fue una de las cosas que más trabajo requirió. La actriz Cynthia Nixon es rubia natural, y los estilistas tenían que teñir su cabello cada tres semanas para conseguir el rojo vibrante del personaje. De vez en cuando aprovechaban los tintes para cambiar un poco la tonalidad, a veces más naranja, o más oscuro, dependiendo de la etapa de la vida de Miranda en cada episodio.

En la cuarta temporada, cuando se queda embarazada, decidieron que Miranda ofreciera una imagen más sexy. El objetivo era demostrar que no había nada de malo en decidir ser madre soltera. Añadieron mechas claras y le hicieron un corte un poco más punk, pero siempre tuvieron en cuenta que se trataba de una abogada. Tenía que mantener un estilo conservador.

Samantha: 

Samantha Jones siempre fue una mujer de éxito, sexy y poderosa. Pero la falta de cash de los comienzos hizo que no viéramos esa faceta suya a nivel estético. Estaba buena, claro, pero tenía un rubio insípido y sus complementos parecían sacados de una película de los 80.

Solo a partir de la tercera temporada pudimos ver a una Samantha Jones con una imagen que transmitía su personalidad: una mujer de cuarenta y tantos, que había elegido la soltería para centrarse solo en sí misma, en su carrera, en su bienestar y en su físico.

Para la Samantha más espectacular, había dos pautas: rodar solo con la luz más favorecedora y dar brillo a sus brazos y piernas con el aceite City Girl de Rio Blush. Los productos de maquillaje que utilizaban para Samantha eran la base oil free de Laura Mercier, corrector de Armani Cosmetics, máscara de Kevyn Aucoin y pestañas postizas de Shu Uemura. Para la cuarta temporada, cuando Samantha empieza una relación con el empresario hotelero Richard Wright, los estilistas optaron por un look más sofisticado.

Cuando conoce a Smith, un guapísimo actor de veintiocho años, recuperan la imagen provocativa de Samantha Jones.

Cuando Samantha enferma de cáncer y pierde el pelo por la quimioterapia, los estilistas se encontraron con que la mayoría de las pelucas no le sentaban bien a la actriz, Kim Cattrall. Las negras azuladas eran deprimentes, las de color platino la envejecían y las de reflejos violetas eran demasiado estrafalarias. Eso fue un problema en la escena en la que Samantha tiene que acompañar a Smith a un estreno y sabe que no le queda otra que ir con peluca. La primera que va a llevar en la vida.

La elección de que llevara una peluca rosa, fue todo un acierto, al ser el tono que mejor iba con su piel. También transmitía el mensaje ideal: llevo peluca, fuck it. Luego, para su vida cotidiana durante la enfermedad, eligieron pelucas rubias o castañas.

Samantha Jones

No he hablado de las dos películas, porque me parecen un escaparate de ropa y bolsos tan excesivo que las chicas salen ridículas en muchas escenas. Una cosa es que Carrie sea una adicta a las sandalias. Otra, que se cambie cuatro veces de ropa el mismo día sin razón aparente.

También creo que dejaron de respetar la personalidad de las chicas, como Miranda, para poder meter el bolsazo de turno. ¿En serio tengo que creer que Miranda Hobbes se compraría un bolso de 8.000 dólares? O peor aún, hicieron que llevara una sombra dorada con iluminador en las mejillas, algo que no encaja con ella y que nunca habíamos visto en la serie.

¿Habrá algún día una serie femenina tan divertida, inspiradora y aguda como Sexo en Nueva York? Imposible.

4 Comments
  1. Me encanta el post!! Yo también he visto la serie entera y a veces cuando estoy haciendo algo en casa pongo algún capítulo, no me canso nunca de esta serie!

    1. Oh no the book is really awful! I’ve read it years ago and I was terrified! Horrible writing.

  2. Aun recuerdo cuando ponian la serie en la tele a las tantas, como a eso de la 1 de la madrugada… y siempre me esperaba a verla, yo era pequeña, unos 14 o 15 años puede… y ya tengo 30. Me acuerdo como le comentaba a mi mejor amiga, – ¿Has visto esa serie de la noche? la de Sexo en Nueva York?? Es buenisima! Tienes que verla! – Jajajaja y ella ni sabia de que le hablaba… como pasa el tiempo y la de vueltas que da la vida, quien me iba a decir a mi que esa seria una de las mejores y mas famosas series , con dos películas incluidas despues!

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