Así Se Prepara Una Miss Puerto Rico

Así Se Prepara Una Miss Puerto Rico

Venezuela es el país que más éxito tiene en los concursos de belleza, pero Puerto Rico está en segundo lugar.

Esta pequeña isla caribeña puede presumir de tener cinco ganadoras del certamen Miss Universo, decenas de finalistas y varias damas de honor. En los años 90 y a comienzos de la década 2000, la Miss Puerto Rico de turno era siempre una de las concursantes más esperadas. Llegaba con quince maletas llenas de vestidos, zapatos y accesorios, a lo súper diva.

Al igual que la candidata venezolana, la miss puertorriqueña también pasaba un año entero preparándose, con clases de pasarela y maquillaje y sometiéndose a todas las cirugías que necesitara.

El tema de las operaciones no siempre ha salido bien. Algunas Miss Puerto Rico han tenido problemas después de retocarse la nariz. Es muy normal leer en foros de reinas de belleza que las misses boricuas se parecen a Michael Jackson.

 

 

 

Miss Puerto Rico siempre ha sido la favorita de cada edición de Miss Universo y una de las que más llamaba la atención de los medios de comunicación. ¿Cuál es la razón? Según la directora de la organización de la isla, Desireé Lowry, que selecciona y prepara a las chicas para el concurso nacional, se puede reconocer enseguida a una futura Miss Puerto Rico por el porte y la proyección.

Los jueces de Miss Puerto Rico valoran la seguridad y el aura, incluso por encima de la belleza. No basta con ser bonita por fuera; la ganadora tiene que parecerlo por dentro. El público, que también vota a su favorita por teléfono, siente predilección por las jovencitas de familias humildes, como Dayanara Torres, que se convirtió en la mujer más guapa de la isla en 1992. Un año después, ganó  Miss Universo.

 

 

La encargada de preparar a Miss Puerto Rico es la profesora de pasarela Grace Fontecha. Para saber si la chica tiene posibilidades de convertirse en Miss Universo, lo primero que hace Grace Fontecha es observar su estructura ósea, su altura, y luego, ver si tiene carisma y luz. ¿Y si no hay nada de eso? Según ella, todo se puede trabajar. De cualquier mujer se puede sacar oro puro trabajando duro. Para la profesora, la belleza es totalmente secundaria. Ha visto a demasiadas misses realmente guapas quedarse por el camino por transmitir arrogancia y frialdad.

Las puertorriqueñas, por lo tanto, aprenden a parecer seguras, arrebatadoras y carismáticas sin transmitir prepotencia. Eso es lo que hizo que Zuleyka Rivera, la última Miss Universo puertorriqueña. Consiguió la corona con solo dieciocho años y por encima de candidatas mucho más guapas que ella. Se centró en si misma, se mentalizó para ganar y brilló encima del escenario.

 

 

La preparación de Miss Puerto Rico empieza justo después de ganar el certamen nacional y dura un año entero. Al tratarse de un entrenamiento muy costoso que implica ejercicio físico, pasarela, protocolo, vestuario y tratamientos faciales y capilares, la organización de la isla financia las clases a través de empresas patrocinadoras. Los patrocinadores corren con todos los gastos de la chica a cambio de publicidad.

La mayoría de las misses tienen problemas dentales. Es lo primero que hay que corregir. Algunos de esos fallos son tener los dientes mal alineados, salidos hacia afuera, amarillentos o con las encías demasiado visibles. No es nada raro ver a la nueva Miss Puerto Rico llevando aparatos dentales sin cortarse un pelo apenas unas semanas después de haber sido elegida. No hay tiempo que perder si hay que llegar a Miss Universo con una sonrisa perfecta.

 

 

No se puede hablar de la preparación de una Miss Puerto Rico sin hablar de Ingrid Rivera, la ganadora de 2008. Ingrid era una chica guapa y con buen cuerpo, pero que tuvo tantos conflictos durante su reinado que llegó a Miss Universo con la autoestima por los suelos y totalmente hecha polvo.

Su primer problema fue el acné. La organización intentó arreglarlo con tratamientos abrasivos que le dejaron la piel todavía peor de lo que ya la tenía. Después, le hicieron una rinoplastia que no necesitaba y que dejó su nariz inflamada durante meses. Para más inri, le cambiaron el color de pelo tantas veces que terminó con la melena castigada y reseca como la paja. Esto último era un desastre, porque una de las armas de una Miss Puerto Rico es el cabello.

Ese año, la sede de Miss Universo era Vietnam, un país con un gran porcentaje de humedad. Algo que el pelo encrespado y seco de la puertorriqueña no pudo aguantar. La pobre chica ya no sabía cómo peinarse y, al final, no le quedó otro remedio que hacerse recogidos.

 

 

 

La Miss Puerto Rico más espectacular es la ganadora de 2005, Cynthia Olavarría. Curiosamente, es la única que tuvo que pagar su preparación de su propio bolsillo por discrepancias con la que en ese momento era la dueña de la franquicia, Magali Flebes. ¿El motivo? Magali Febles quería que Cynthia se operase la nariz, se aumentara el pecho y se sometiera a un levantamiento de cejas. La miss, que ya se había hecho una rinoplastia, se negó a hacerse esas intervenciones. “Cuando le dije que de ninguna manera pensaba hacerme esas cirugías, me dejó sola. Para participar en Miss Universo, yo misma tuve que pagar mi billete de avión a Tailandia”, contó la puertorriqueña poco después.

La decisión de Cynthia Olavarría de no operarse fue la más acertada, porque quedó segunda en Miss Universo. Meses más tarde, demandó a Magali Febles por dos millones de dólares por incumplimiento de contrato. Al final, las dos mujeres llegaron a un acuerdo extra-judicial.

 

 

Magali Febles es una estilista dominicana que tuvo el control de la franquicia de Miss Puerto Rico desde los 90 hasta 2009. Era una mujer con carácter y no aceptaba que sus chicas le llevaran la contraria. La cosa fue a peor cuando consiguió que tres puertorriqueñas ganaran la corona de Miss Universo. Aunque las participantes que han trabajado con ella coinciden en que era controladora e insoportable, desde que Magali fue despedida, Miss Puerto Rico ya no es lo mismo. Al igual que pasó con Miss España, el concurso ya no tiene audiencia, la ganadora no se hace famosa como antes, y en Miss Universo, las puertorriqueñas ya no consiguen nada. 

“Antes todo el mundo me criticaba. Ahora, ya nadie en la isla qué día se celebra Miss Puerto Rico”, dijo Magali Febles cuando le preguntaron al respecto. Ahora Magali es la directora de Miss República Dominicana y Miss Haití, dos países que cada vez quedan en mejores posiciones en Miss Universo. El año pasado, Miss Haití, que fue preparada por Magali Febles, estuvo a punto de ganar. Parece una prueba de que la mujer sabe lo que hace.

 

 

Pero Magali Febles no ha sido la única mujer denunciada por una Miss Puerto Rico. Las demandas entre las chicas y los dueños del concurso son frecuentes. Puerto Rico es el único país que tiene tantos casos de denuncias de reinas de belleza, y por cantidades millonarias.  El último fue el de Kristhielee Caride, Miss Puerto Rico 2016. Fue despojada del título después conceder una entrevista en un centro comercial. En lugar de sonreír y comportarse como toda una Miss Puerto Rico, la muchacha habló sin ganas y con tono de aburrimiento.

La directora de la franquicia, Desiree Lowry, se dio cuenta de que la grabación se haría viral en las redes sociales. Avisó a Kristhielee de que había que arreglar la situación antes de que fuera demasiado tarde. Inmediatamente, le concertó una aparición en un programa de máxima audiencia en el que tendría que aparecer sonriente y simpática, para borrar la mala imagen de la entrevista. Kristhielee se negó, alegando que como no la habían avisado con antelación, no tenía ropa nueva que ponerse.

 

 

La organización consideró que esa actitud era inaceptable, y Kristhielee fue despedida de forma fulminante. Su caso es extraño: al principio, parecía una de esas misses arrolladoras y seguras de sí mismas, pero cada día parecía más cansada y deprimida.

Kristhielee llevaba toda la vida soñando con participar en Miss Universo y no aceptó la destitución. Acudió a los tribunales para que le devolvieran la corona y exigió tres millones de dólares como indemnización. Los dueños del concurso se defendieron explicando que durante el poco tiempo que duró su reinado, Kristhielee fue una miss perezosa y con mala actitud, y que una mujer así no podía representar a la isla. Como el contrato permite el despido de la ganadora si no cumple con sus obligaciones, el juez dio la razón a la organización.

Eso no significa que la gestión de Desiree Lowry como dueña de Miss Puerto Rico sea la correcta. Desde que ella tomó el mando, las ganadoras no solo son cada vez menos agraciadas, sino que llegan pésimamente preparadas a Miss Universo.

Parece que los años de esplendor de Miss Puerto Rico han quedado atrás. 

 

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