Volviendo a la Leche

Volviendo a la Leche

Uno de los cambios más destacados de la temporada ha sido volver a tomar leche de vaca.

Es raro. La dejé hace tiempo y no tuve ningún problema. Me gusta mucho la leche vegetal, especialmente la de almendras y de coco. He llegado a prepararla yo misma en casa. No echaba nada de menos la leche de vaca. Estaba convencida de que estaba haciendo lo correcto, porque además de producirme algo de mucosidad en la garganta, soy intolerante a la lactosa.

El cuerpo es sabio, dicen. Las intolerancias son un problema muy serio que causa inflamación, problemas digestivos y acumulación de toxinas.

 

 

Seguramente, al reducir el consumo de carbohidratos refinados y aumentar la intensidad del entrenamiento, mi cuerpo pide algo que ya hacía mucho tiempo que no tomaba. Tengo un gran antojo de beber leche fresca y muy cremosa. Incluso me apetece comer yogures, que siempre he detestado.

Estoy totalmente de acuerdo con las teorías que afirman que el ser humano no está hecho para digerir leche. Es más, estoy convencida de que tampoco estamos hechos para digerir granos y cereales. Pero mientras la salud esté bien y controlemos las intolerancias, podemos tener la situación completamente bajo control. Hay que vivir.

La consecuencia negativa es que estoy gastando un montón en enzimas para digerir la lactasa. Si tenéis intolerancia a la lactosa, no olvidéis comprar esas enzimas para que no tengáis problemas después de comer lácteos.

¿Y vosotras, a cuáles lácteos sois incapaces de renunciar? ¿Bebéis leche de vaca?

8 Comments
  1. Yo dejé de tomar leche y yogures por el tema del acné y la verdad es que no los echo de menos…el queso curado me encanta y mi capricho es ese. Lo de las enzimas digestivas no se porque pero no me dan mucha confianza.

  2. Ni leche ni queso, porque ensucian e inflaman muchísimo mi organismo de manera evidente. Como, además, la vida de las vacas lecheras es una auténtica atrocidad vergonzosa, renunciar a los lácteos no me cuesta. Y si pienso en la cantidad de medicación con que las atiborran, la mala calidad de vida que llevan y el poco pasto que comen por mucho que digan algunos, menos aún. Como con el pollo, que solo lo compro de corral eco: lo que me da es asco. Al principio noté un fuerte síndrome de abstinencia, dicen los expertos que muy habitual porque causan adicción, pero con el tiempo se pasa. Solo me salto esta restricción en dias puntuales de helado y pizza, que mi cerebro disfruta pero mi cuerpo lo paga a las pocas horas. Cuerpo feliz y menos animales sufriendo: la opción está clara.

  3. Yo me he pasado a la leche fresca, de la que viene en bolsa, concretamente a una de la sierra de Madrid, no hay color con las leches de tetra brik, aguadas y que han acabado cansandome. Yo no soy intolerante a los lácteos y no tengo ningún problema en tomarlos, incluidos quesos y yogures, pero esta leche tiene un sabor espectacular, sobre todo me gusta fria, con copos de avena integrales, y en batidos a los que añado maca, frutos rojos, plátano, miel….
    Respecto al yogur de cabra, vi en algún video a Yolanda Foster, que lo incluia en su dieta, con avena y fresas, miel ecológica y un trocito de mantequilla pura también ecológica.

  4. Hola a todas! Por mi parte, no noto reacción negativa en mi cuerpo con los lácteos, pero no los consumo por aquella sensación de suciedad que te dejan en la garganta cuando los tomas, y porque también opino que a las pobres vacas las tratan fatal. Soy feliz con la leche de coco y sin yogures. Mi excepción es la mozzarella… Siempre hay una excepción, no? También peco a veces con helados pero contados.
    Tomé un tiempo los yogures altos en proteina de Lidel (Skir) y me salieron granos!! Yo que nunca tengo!! Así que bye bye

  5. Anna, no toda la vida de las vacas es atroz, muchas si, por supuesto, pero informate sobre granjas sostenibles, donde las vacas pastan en libertad, y la extracción de leche se hace de un modo totalmente acorde con la madre naturaleza y la vida de estos animales, Casa Grande de Xanceda es un ejemplo, hay muchos más.

  6. Yo he desayunado leche con cereales toda mi vida, cada mañana desde pequeña. Sin embargo, cuando descubrí los tés, un día me dio por cambiar la rutina y probar a desayunar cereales en un tazón y una infusión.
    Y mi sorpresa fue que no me sentía ni hinchada, ni pesada y no me notaba el aliento agrio como cuando tomo leche de vaca. Cosas que daba por supuesto…
    Lo raro es, si cada mañana durante años he tomado lo mismo y sabiendo que no me sentía del todo bien cómo es que mi cuerpo no lo ha asumido, en plan si no puedes con el enemigo, únete a él (yo consciente no lo sabía, pero mi organismo sí, lo único que porque yo no escuchaba a mi cuerpo, ya que jamás me hubiese imaginado que la leche y ese malestar que sentía durante las horas siguientes de desayunar, tuviesen algún tipo de relación).
    El yogur lo tomo de vez en cuando y queso a veces para cenar, semi curado.
    Lo que sí tomo con más regularidad es el queso fresco o de burgos, ya que me lo pongo en las ensaladas. Y ninguno de estos 3 lácteos me siente mal. Tampoco me sienta mal la mozzarella tipo bola que también se pone con las ensaladas.

  7. A mi me ha dado por escuchar atentamente a mi cuerpo.
    He pasado de odiar los yogures a consumir 2 o 3 al día. Pues curiosamente el consumir tanto yogur ha acabado con mis problemas estomacales de un plumazo (era propensa a las diarreas y cólicos sobre todo cuando tomaba grasas y quesos) y en consecuencia tengo la piel increíble…ni un solo grano!
    Estoy segura que ha sido por el yogur porque no he cambiado nada más de mis hábitos ……Sabéis si hay alguna relación que explique lo que me ha sucedido????

  8. Pues deje de tomar leche por tema de acne (y la verdad que me mejoro muchisimo, pero nunca sabre si es por las cosas que deje de comer o pq mis hormonas se estabilizaron, por si acaso yo sigo sin tomar demasiados lacteos y sin probar la avena) no la echo de menos pero la verdad que el sabor de la leche de vaca no tiene nada q ver con las vegetales, a mi me encanta el sabor de la leche entera, nada de desnatadas, ni semis, leche de verdad, alguna vez me apetece un vasito pero como nunca tengo en casa… Yogures quizá me como dos a la semana, depende del hambre que tenga despues de comer, a veces por no comerme un postre “guarro” me como un yogur. Y el queso me gusta pero tampoco lo ingiero en exceso, un par de veces a la semana en una ensalada (queso de cabra o mozzarela). Esta es mi historia con los lacteos actualmente!

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