STEFANÍA FERNÁNDEZ, MISS UNIVERSO 2009

STEFANÍA FERNÁNDEZ, MISS UNIVERSO 2009

 

En 2008, los venezolanos se llevaron una gran alegría cuando su Miss Venezuela, Dayana Mendoza, se hacía con la corona de Miss Universo en Vietnam. Aunque Venezuela siempre conseguía quedar en los primeros puestos del certamen, hacía más de diez años que no ganaban el título, desde la victoria de Alicia Machado en 1996. Con el triunfo de Dayana Mendoza, Venezuela empataba con Puerto Rico en número de ganadoras, con cinco Miss Universo cada país.

En septiembre de ese mismo año, Dayana regresó a su país para coronar a la nueva Miss Venezuela: Stefania Fernández Krupij, una chica de dieciocho años, 1’78 de estatura, y origen gallego, polaco y ucraniano. La organización venezolana quería aprovechar el triunfo de Dayana para conseguir un nuevo récord: que un país ganara el concurso Miss Universo dos años seguidos. El objetivo de Osmel Sousa, director del Miss Universo, era ver a una venezolana coronar a otra venezolana. No parecía un sueño muy realista. En comparación con la deslumbrante Dayana, Stefanía parecía muy poca cosa. ¿Cómo se las iban a arreglar?

 

 

 

stefania fernandez 2008

Después de ganar, una venezolana tiene casi un año entero para preparar su participación en Miss Universo. Alrededor de diez meses de trabajo, todos los días de la semana, desde las seis de la mañana hasta las doce de la noche. Durante su reinado, la Miss Venezuela de cada año apenas se deja ver en público. No es como cuando aquí teníamos Miss España, que se pasaba un año asistiendo a fiestas, eventos y presentaciones. La Miss Venezuela se elige con el fin de representar al país en Miss Universo, y durante los meses de su preparación, los medios no saben casi nada de ella. Apenas hay fotos o informaciones. Cualquier detalle, como el color de cabello que lucirá en Miss Universo, se guarda con el mismo celo de un archivo secreto.

Osmel Sousa era la única persona que creía que Stefanía Fernández tenía posibilidades. Se sentó con ella y le dijo “yo te voy a dar las herramientas, y tú ves si las utilizas o no”. Osmel enseñó a Stefanía a sacarle partido a lo que ella veía como un defecto, como su cuello excesivamente largo, a caminar erguida y a perder el miedo a correr riesgos. Aparte de un aumento de senos, Stefanía no quiso hacerse ninguna cirugía estética, y la organización venezolana respetó su decisión. Cuando unos meses después aparecieron sus primeras fotos oficiales como Miss Venezuela, la diferencia era notoria.

 

 

 

 

Cada Miss Venezuela llega a la concentración de Miss Universo con un look estudiado, que se decide meses antes, dependiendo de sus rasgos y de las zonas de su rostro que más destacan. Con Dayana Mendoza habían decidido explotar su piel bronceada y sus ojos azules con mucho delineador de ojos negro y unas mechas rubias en el cabello. Con Stefanía Fernández, la elección fue una imagen estilo actriz de los años 50, con ondas a un lado y labial rojo. Ése sería el peinado y el maquillaje que Stefanía tendría que llevar en todo momento desde que pusiera un pie en Bahamas, la sede de Miss Universo 2009.

Para ningún fallo, Stefanía recibió clases especiales para arreglarse ella misma. Cada año, participan más de ochenta chicas en Miss Universo, y aunque hay un equipo de peluqueros y maquilladores, no hay tiempo para dejarlas a todas perfectas. Los países más fuertes lo saben y evitan que sus chicas queden en manos ajenas enseñándolas a que se preparen ellas solas.

 

 

Uno de los grandes fallos de Stefanía Fernández era la timidez y la excesiva cortesía, que podría verse como frialdad por parte de los jueces. Fue Osmel Sousa quién se lo dejó claro: “Eres educada y saludas a todo el mundo, pero no tienes brillo ni chispa”. En su preparación también trabajaron eso, haciendo que Stefanía sacara las garras y perdiera la vergüenza. Stefanía consiguió perder el miedo a decir lo que pensaba y aprendió que no pasaba nada por cometer algún error. Normalmente, ésa suele ser la mejor manera de soltarse.

Cuando salieron unas fotos de Stefanía en bikini, que le tomaron en los jardines del hotel de Bahamas en el que las misses se alojaban, supe que iba a ganar Miss Universo.

 

 

 

Pero ella, en el fondo de su corazón y a pesar de lo espectacular y bien preparada que estaba, no lo veía tan claro. La noche antes de la final, la pasó llorando con su compañera de cuarto, Miss Paraguay: Stefanía estaba segura de que ni siquiera iba a lograr clasificar entre las quince semi-finalistas. Eso, para una venezolana, era una vergüenza, y más si Venezuela había triunfado el año anterior. Stefanía sabía que era imposible que un país ganara Miss Universo dos veces seguidas, pero su mayor temor era no pasar ni la primera ronda.

Su segundo dolor de cabeza tuvo que ver con el pelo. La humedad de Bahamas estaba en su punto más alto esa semana, el agua de la ducha era de mala calidad, y a Stefanía le resultaba imposible reproducir la melena con ondas que la organización Miss Venezuela le había exigido que luciera durante la concentración… y en la gala final. El peinado se le deshacía. Después de un par de llamadas, Osmel Sousa encontró la solución: Stefanía solo tenía que lavarse el pelo con siete botellas de litro de agua mineral. Crisis solucionada.

 

 

 

Por supuesto, Stefanía no solo clasificó, sino que a medida que el concurso iba avanzando, no dejaba de escalar posiciones, para sorpresa de todo el mundo. “Cada vez que la iban llamando al nuevo grupo de finalistas, nos echábamos a reír”, dijo poco después una de las misses que no consiguió clasificar. Los puntajes de los jueces no eran muy altos, pero sí suficientes para que Stefanía siguiera en la lucha por el título. Una vez conseguido el objetivo de no ser eliminada a la primera, la venezolana solo se dedicó a disfrutar de su participación, y puede que ése fuera uno de los motivos de su éxito.

Cuando al final solo quedaron dos, Miss República Dominicana y Miss Venezuela, todo el mundo pensó que ganaría la dominicana. Pero no fue así, y después de que el presentador anunciara que la nueva Miss Universo era Stefanía Fernández, Dayana Mendoza subió al escenario para cumplir el sueño de Osmel Sousa: ponerle la corona a una compatriota. Venezuela entró en el libro Guiness de los récords. “Yo pensaba que iba a ganar la dominicana, pero pensé que estaba muy feliz de haber llegado tan lejos”, comentó Stefanía horas después de su victoria.

 

 

 

 

Su primer error llegó apenas un mes después, cuando asistió a la coronación de Miss Indonesia, uno de los primeros trabajos de una Miss Universo y cita obligada. Stefanía no sabía que la prensa la estaría esperando a su llegada al aeropuerto de Yakarta, y como es normal, después de veinte horas de viaje, no estaba precisamente radiante. Como los fotógrafos estaban a pie de avión, no había tiempo de una sesión de maquillaje rápida.

Stefanía Fernández sugirió ponerse unas gafas de sol, pero según el acompañante de la organización que iba con ella, aquello no era una opción, porque la haría parecer antipática. Stefanía fue muy criticada por esas imágenes y su acompañante recibió una reprimenda de la organización Miss Universo, aunque luego, en la gala de Miss Indonesia, la venezolana estuvo tan deslumbrante como siempre.

 

stefanía fernández-indonesia

 

 

La organización Miss Universo, quizá para compensar lo aburrido que resultaba tener a una ganadora venezolana otra vez, tomó una decisión extraña: cortarle el cabello a Stefanía. Normalmente, solo meten las tijeras cuando la Miss Universo lleva el pelo demasiado largo, como hicieron con Ximena Navarrete, la ganadora de 2010, a la que le cortaron un buen tajo diez menos de una hora después de ser coronada.

Creo que ni siquiera a Stefanía le gustó el resultado. Luego, cuando el pelo le fue creciendo, estaba mucho más favorecida, y fue en esos meses cuando vimos sus mejores imágenes como Miss Universo 2009.

 

 

 

 

Firme opositora del chavismo, Stefanía Fernández desafió al gobierno en su último desfile como Miss Universo, cuando exhibió una bandera venezolana de siete estrellas; la que existía en el país antes de que Hugo Chávez se convirtiera en presidente. Un mensaje muy claro que enfureció a los millones de votantes del chavismo, pero que emocionó a los aún más millones de opositores que hay en Veneuzuela.

Aunque después de entregar la corona regresó a su país, Stefanía Fernández no tardó en hacer las maletas e instalarse en Miami. En 2015 se mudó a Panamá, donde ahora dirige su propia agencia de modelos, aunque sigue protestando contra la complicada situación política que está destruyendo Venezuela.

 

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